No hay que ser adivino ni tener acceso a cifras o ser un estudioso del comportamiento del usuario de Internet para saber que el correo electrónico (email) es uno de los servicios enfocados en posibilitar la comunicación más usados en el mundo. Desde su nacimiento éste ha sido, prácticamente, el canal más accesible y económico para que el trabajador moderno se mantenga en contacto con el resto de los mortales y, con su origen, no sólo se abre la puerta de una comunicación uno a uno sino aquella aún más grande que permite mantener informado a un amplio espectro de personas interesadas en lo que tenemos para decir u ofrecer.

Quienes se dedican al web marketing saben que no es suficiente contratar un servicio o adquirir un software para envío masivo de correos ni poseer una gran base de datos de correos electrónicos, ya que existen una serie de factores relevantes a tener en cuenta para que una campaña de email marketing obtenga los resultados esperados.

Los tips que se relacionan en el presente texto son la base sugerida sobre la cual se puede construir una experiencia positiva y efectiva pero antes de enumerarlos quiero contar algo que se me viene a la cabeza justo en el momento de iniciar éste párrafo:

Desde los años 90, cuando le mostrábamos a nuestros clientes cómo enviar emails sin “regalar” su base de datos vía Outlook (el famoso BCC), la cosa no ha cambiado mucho. Aún hoy, luego de 10 años continuamos viendo cómo compañías de todos los tamaños y categorías envían emails en los cuales viene “pegada” su base de datos. Este tipo de errores son críticos e infantiles cuando una compañía se dispone o, por lo menos, tiene la intención de vivir una presencia efectiva en Internet. Hoy por hoy, los mismos CMS sobre los cuales reposan los backends de las páginas de contenido dinámico, poseen pequeñas herramientas que permiten “armar” bases de datos e impactarlas con mensajes sin recurrir a software externo.

Entrando en materia, la efectividad de los correos electrónicos masivos dependen de varios factores:

1. La base de datos. Hay muchas formas de captar bases de datos pero la más efectiva es aquella que busca que las personas registradas voluntariamente acepten la recepción de los mensajes. La procedencia de los datos tiene una gran influencia en el resultado final.

2. El asunto. El primer contacto del receptor con nuestro mensaje es el asunto del correo electrónico y éste es vital para que la persona tome la decisión de hacer click. Debe ser corto y estratégicamente concebido.

3. El cuerpo. Una vez la persona toma la decisión de hacer click y abrir el mensaje ya hay un importante terreno ganado, lo que encuentre en el cuerpo del mensaje debe ser lo suficientemente convincente para motivar a actuar en pro de la propuesta. Normalmente debe ser visual, creativo y con poco texto invitando a ampliar información en un web site, por lo tanto se debe “enamorar” a la persona para que vuelva a dar otro click.

4. El web site. El área del web site donde “cae” el individuo luego de hacer click debe ser coherente con la propuesta que recibió vía email, ésto quiere decir que la experiencia no debe ser engañosa ya que generaría un bloqueo inmediato de la marca en la mente del consumidor.

Todos los elementos que intervengan en el proceso de composición de la estrategia deben ser perfectamente calculados. No estamos hablando de “armar” un mensaje de correo electrónico sino de una invitación a vivir una experiencia inolvidable a través de nuestra propuesta, siempre con sinceridad e inteligencia. El consumidor de hoy ya no es el de los 90’s o antes, éste tiene acceso a calidades y cantidades de información que permiten una estructuración del criterio en menos tiempo. Evitemos por todos los medios tratarlo como un “niño” o un “tonto” a menos que ese sea nuestro público objetivo.

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