Timidez


DE LA TIMIDEZ A LA ACCIÓN


Para entender el título, habrá que definir previamente el concepto de la TIMIDEZ.

 

¿Qué es la timidez?

Según el diccionario de la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, la timidez se define como la cualidad de tímido, siendo TÍMIDO el sinónimo de temeroso, medroso, encogido y corto de ánimo.

Muchas veces deseamos a realizar algo concreto, no obstante nuestra timidez nos inhibe, nos frena a tal grado que no pasamos a la acción por temor a fracasar, a no ser capaz, por miedo a convertirnos en motivo de burla de los demás que nos rodean. Este temor, la falta de seguridad en nosotros mismos y en nuestras capacidades se convierte en nuestro mayor enemigo siendo un gran impedimento en nuestra vida.

No obstante, este impedimento llamado timidez – o, que es lo mismo este disfraz de nuestros miedos y nuestra inseguridad -, puede ser vencido. Podemos vencerlo nosotros mismos con y sin ayuda. Obviamente es más fácil si contamos con el apoyo de otra persona que nos guía abriéndonos nuestro camino para resolver dichos miedos y temores. La ayuda puede venir de cualquier persona como puede ser un familiar, un amigo, un vecino o, incluso, por parte de un psicólogo (según el grado de miedo que se tenga y la confianza que prestemos hacia las demás personas). Hay personas que encuentran la ayuda y el apoyo que necesitan en la lectura de las Sagradas Escrituras y en la oración.

 

CONSECUENCIAS de la TIMIDEZ

La timidez nos frena, puesto que no nos permite realizar todo aquello que en el fondo quisiéramos hacer en nuestra vida, que puede ser desde irnos de viaje, realizar una carrera, escribir un libro, convertirnos en un artista (actor o cantante), y un sinfín de otras cosas más. Y al final de nuestras vidas nos enfrentamos a la duda: ¿y si lo hubiese intentado? El típico Y SI que no nos deja vivir la vida a plenitud.

 

SOLUCIÓN

La mejor solución a este problema es confrontarnos con nuestros miedos. ¿Cómo hacerlo? Pues lleva un proceso que deberíamos tomarnos en serio siguiendo unos pasos:

 

  1. Reconocer el problema, nuestro temor, ¿a qué y por qué tenemos miedo?
  2. Combatirlo buscando ayuda ajena si es necesario y enfrentarnos al miedo.
  3. Realizar nuestros sueños pasando a la acción.

 

La música puede ser un ejemplo de encontrar esa seguridad personal que en ocasiones tanto nos falla. Hay muchas personas con un talento extraordinario y una voz perfecta para el canto. No obstante, ante el miedo al fracaso, a no gustar a los demás, a hacer el ridículo, no iniciamos el camino que hace falta recorrer para convertirnos en un cantante. En este caso, nuestra timidez se basa en una baja autoestima. Si se entrenara la autoestima, estos futuros cantantes que nunca se atreven a cantar en público, podrían llegar a donde les gustaría estar.

Un ejemplo para lo que quiero decir es la película de Sister Act 2 donde los alumnos de una clase determinada se ven destinados al fracaso de antemano y no luchan por unos ideales de los cuales están soñando. Se deciden a emprender el camino más fácil que se llama la designación. Pero, reciben la ayuda de una persona que les abre los ojos y les hace entender a estos jóvenes que hay que luchar por los valores y ningún sueño es demasiado alto para no luchar por él. Tal vez la siguiente canción ayude a entender el cambio que puede realizar una persona cuando recibe el apoyo necesario y se ve capaz de alcanzar la seguridad y, con ella, su sueño cuando encuentra el placer en lo que está haciendo.

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