Alemania

Till Eulenspiegel es un personaje del siglo XVI que forma parte del folklore alemán. Vestido de bufón, recorría Alemania, Holanda, Bohemia e Italia mofándose de la gente de su época. Se cree que nació alrededor de 1300 y falleció aproximadamente a los cincuenta años. Le gustaba el sarcasmo y se mofaba de la gente que le rodeaba descubriendo con ironía sus errores.

No es mucho lo que se sabe acerca de este personaje, a pesar de eso ha influenciado en la sociedad, en la literatura y en la música clásica.

En 1530 se publicó un libro con sus aventuras. Aunque la obra era anónima, hay quien cree que ha sido escrito por el escritor alemán llamado Hermann Bote.

Johann Fischart, escritor del siglo XVI, relató los hechos de Till Eulenspiegel en verso.

Charles de Coster, un escritor belga del siglo XIX, publicó un libro titulado La lègende et les aventures heroïques, joyeuses et glorieuses d’Ulenspiegel et de Lamme Goedzak (la leyenda y las aventuras heroicas, juguetonas y gloriosas de Eulenspiegel y de Lamme Goedzak).

El compositor alemán Richard Strauss compuso su Opus 28 titulado Till Eulenspiegels lustige Streiche (Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel).

Uno de sus cuentos relata lo siguiente:

Como Till Eulenspiegel estando en Erfurt le enseña a leer a un burro.

Un día, Eulenspiegel viajó desde Praga a Erfurt. En Praga se había metido con los profesores de la Universidad respondiendo con trampa a sus preguntas. En Erfurt había igualmente una Universidad famosa. En ella, expuso una nota en el portal diciendo que él pudiera enseñarle a leer a cualquier criatura. Los profesores ya habían oído de este bufón. Por eso, se reunieron en un consejo para debatir cómo le podrían poner una trampa a él. Al día siguiente se presentaron ante él y le preguntaron si sería capaz de enseñarle a leer a un burro. Till les afirmó que por supuesto, aunque tardara su tiempo, ya que es sabido que el burro es un animal lento para aprender. Los profesores pues estaban de acuerdo y le concedieron veinte años para conseguirlo. A su asombro, Till Eulenspiegel les respondió que tres serían suficientes. A cambio, los profesores le prometieron una alta suma de talentos y unas monedas de oro, puesto que estaban seguros que nadie sería capaz de enseñarle a leer a un burro. Till Eulenspiegel llevó al animal a un albergue donde el dueño consintió inmediatamente en acogerlos. Allí comenzó con las clases y se consiguió primero un libro antiguo. Lo puso abierto delante del animal y entre sus páginas le puso pienso, para que éste comiera pasando páginas para conseguir su comida. Cuando se acabó el grano, el animal se quejaba diciendo: “I-A, I-A”. Eso era lo que esperaba Till Eulenspiegel y acudió directamente al rector de la universidad, donde le preguntó: “Señor, ¿cuándo querrá usted comprobar si el burro ya ha aprendido algo?” El rector le devolvió pícaro: “¿Es que ya ha aprendido algo?” y en silencio ya se alegraba ver cómo Till Eulenspiegel iba a convertirse en la burla pública. No obstante, simplemente le respondió: “Me cuesta un poco de trabajo hacerle entender las letras, se necesita de mucho sudor y esfuerzo. Pero ya le he podido enseñar algunas vocales.” El rector, acompañado por varios profesores, fue junto a Till Eulenspiegel al establo, donde le puso el libro en su sitio. El burro, nada más encontrar el libro, comenzó a pasar página y, al no hallar su grano, exclamó “I-A, I-A”. El bufón les afirmó: “Ve, las vocales I-A ya las domina a la perfección. Solo es cuestión de tiempo cuándo aprenderá las demás.” Los profesores asombrados, le pagaron el importe pactado y Till Eulenspiegel desapareció rápidamente.

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