El tiempo

 

EL TIEMPO CURA TODAS LAS HERIDAS

 

EL TIEMPO CURA TODAS LAS HERIDAS. Con el TIEMPO,  la herida cicatriza y se cierra mediante un proceso sentimental que se denomina madurar. La persona que las sufre se distancia del mal, reflexiona, madura y evoluciona. Este cambio es el que precisa de tiempo, un tiempo valioso que no tiene la misma duración de una persona a otra ni entre una herida y otra.

El tiempo cura todas las heridas, pero queda el recuerdo que, cuando resurge, puede reavivar algún dolor mal curado, alguna herida mal cerrada. Hay que estar atento a las posibles señales que nos da la vida que puedan reavivar este fuego, el dolor que tanto hace sufrir. El tiempo nos ayuda a tomar postura frente al mal. Nos enseña cómo actuar y de qué forma seguir nuestra vida. Sólo si, a lo largo del tiempo, aprendemos a perdonar, puede la herida curar por completo. El perdón, una vez dado, no permitirá jamás que el daño se repita, que nos vuelvan a herir de esa forma. Existen dos comprimidos para curar las heridas, pero no se pueden recetar. Hay que buscarlas y apropiarse de ellas. Éstos se llaman: amor y perdón. Para ello, es necesario disponer de o darle tiempo.

El tiempo cura todas las heridas. Nos enseña a perdonar, a construir mediante el perdón y el amor una coraza que nos protege ante esas flechas que tanto nos hacen daño. Pero, para poder perdonar y amar, hace falta madurez que se adquiere a lo largo de cierto tiempo. Por ello es que hace falta tiempo, tiempo para poder madurar, evolucionar y perdonar, porque el tiempo cura todas las heridas.

 

El tiempo

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