Un tiempo para cada cosa

UN TIEMPO PARA CADA COSA

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora. (Eclesiastés 3:1)

En todo este capítulo se expresa la idea de que hay un tiempo apropiado para todas las experiencias de la vida, tanto para las experiencias desagradables como las agradables. Tiempo de nacer y tiempo de morir (Eclesiastés 3:2). Fíjense cómo se aplican a la vida física. Comienza emparejando el nacimiento y la muerte como las fronteras de la vida bajo el sol. Hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para hacer duelo y un tiempo para bailar. En un mundo caído es normal que haya momentos en que nos sintamos doloridos, en los que suframos y lloremos por la pérdida de un ser querido. Dios permite estas cosas para que podamos aprender. Hay un tiempo en la vida en el que deberíamos acabar con ciertas amistades o cambiar de trabajo. Nadie escapa a las cosas que nos hacen daño y a los sufrimientos de la vida que es lo que me dice esta palabra y es normal y apropiado que pasemos por estos momentos en la vida. Hay otra verdad que debes saber, que Dios jamás te pondrá algo que no puedas soportar, él sabe la capacidad que tenemos cada uno de nosotros y conforme nos ve, así de grande o pequeña será la prueba. No se preocupen por nada. Mas bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo. (Filipenses 4:6,7).

 Padre, te doy gracias por todas las experiencia de la vida que Tú has planeado para mí, de manera que yo pueda conformarme a la imagen de Tu Hijo

el tiempo de Dios es perfecto

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