El tiburón no es como lo pintan

La película Tiburón, dirigida por Steven Spielberg, cumple 40 años de haber sido estrenada. Una película que marcó la historia del cine y la percepción que tenemos sobre los tiburones. A partir del estreno de la película, 20 de junio de 1977, el tiburón pasó de ser un simple pez a un monstruo que come barcos, tanques y seres humanos. Un demonio que le gusta jugar con su comida antes de devorarla.

La película fue tan impactante, que miles de personas salieron a cazar tiburones porque los consideraban asesinos. La investigación realizada por la bióloga Julia Baum, descubrió que en el noroeste del Océano Atlántico, la población de tiburones se redujo drásticamente entre los años de 1986 y 2000. La especie más amenazada es la de los tiburones martillo, que descendió el 89%; pero también se redujo la cantidad de tiburones zorros un 80%, mientras que los blancos cayeron un 79% y los azules un 60%. Peter Benhley, el autor del libro que inspiró a la película, quedó bastante perturbado por este hecho, “sabiendo lo que sé ahora, es posible que nunca hubiera escrito el libro”, confesó años después.

El tiburón no es como lo pintan

Tiburón, la historia del devorador de hombres

“Hay una criatura aún viviente que ha sobrevivido a miles de años de evolución, sin cambios, sin pasión y sin lógica. Vive para matar. Es una estúpida máquina insaciable, que ataca y devora lo que sea. Es como si Dios hubiera creado el diablo y lo hubiera dotado de mandíbulas.”

En la película, un tiburón que mide 7.5 metros de largo ataca a los bañistas en las playas de Amity Island. Tanto el jefe de policía, como el biólogo marino y el caza tiburones deben atrapar a este tiburón, cuya inteligencia es superior a la de cualquier animal, y que además tiene un inagotable apetito. La única condición es no despertar sospechas entre los bañistas, los cuales nadan felices sin saber que un tiburón asesino asecha a unos cuantos metros cerca de ellos. Según el pensamiento de Larry Vaughan, el alcalde de la localidad, los turistas nunca deben dejar de aportar dólares, así que será necesario tenerlos siempre contentos.

Otro de los elementos que formaron parte de la historia del cine es la magnífica banda sonora del compositor John Williams. Cuando vemos la película y escuchamos el “dum dum, dum dum, dum dum", sabemos de inmediato que el tiburón está ahí, aunque no lo veamos. Es una genialidad del director Steven Spielberg para reducir costos y no tener que hacer uso constante de la reproducción del animal. Incluso como espectadores, cada “dum dum, dum dum, dum dum" es una señal casi inconsciente de que debemos levantar nuestros pies del suelo, por cualquier cosa… Y si no es así, debo confesar que al menos a mí sí me pasó, y muchas veces.

Esta película se estrenó en más de 40 salas de cine de Norteamérica. Fue galardonada con numerosos premios por su banda sonora y por su montaje. Cerca de dos años fue considerada la producción más taquillera de la historia, hasta que llegó otra película para reemplazarla en 1977: Star Wars. Fueron estas dos las películas que marcaron el nuevo sistema de negocio del Hollywood moderno, con mucha acción y aventura, protegidas por grandes campañas publicitarias en muchas salas de cine para asegurar su éxito entre el público.

El tiburón no es como lo pintan

La verdadera historia del tiburón blanco

El tiburón blanco, también conocido como el gran depredador de los mares está presente en la mayoría de los océanos del mundo. Se le dice “gran” porque a lo largo de su vida nunca deja de crecer, así que entre más viejo sea, mayor será su tamaño. Las hembras son más grandes que los machos, pueden medir entre 4 o 5.2 metros de longitud; aunque se han encontrado tiburones blancos que sobrepasan los 6 metros de largo. Puedes encontrarlo en aguas del Golfo de México, Florida y este de Estados Unidos, Cuba, Hawaii, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Sudáfrica, Inglaterra e Islas Cabo verde y Canarias.

Vive en aguas profundas y cerca de las costas, porque ahí se concentra la gran cantidad de especies marinas, aunque también se han encontrado tiburones blancos en profundidades de 1.875 metros. Los tiburones jóvenes se alimentan de calamares, rayas y tiburones de menor tamaño, mientras que los adultos prefieren focas, leones marinos, delfines, cadáveres de ballenas, elefantes marinos, tortugas y aves marinas.

Su técnica para cazar es permanecer debajo de la presa para luego nadar verticalmente y sorprenderla sin posibilidad de que ésta reaccione. Debido a la gran mordida del tiburón, la presa muere por pérdida de sangre, decapitación o ruptura de órganos vitales como pueden ser las aletas. Sus dientes son anchos y triangulares. Si se desgastan, pueden ser reemplazados por otros nuevos, ya que contiene de dos a tres hileras más en continuo crecimiento. También tiene un sistema nervioso tan agudo, que puede percibir vibraciones en el agua a varios metros de distancia, así como presenciar moléculas de sangre a varios kilómetros.

El tiburón no es como lo pintan

La curiosidad mató al tiburón

El tiburón blanco es el mayor depredador de la cadena alimenticia, pero gracias a la película Tiburón, también es considerado un asesino. Tampoco le ayuda mucho su forma tan peculiar de explorar su medio. Resulta que es un animal bastante curioso, como un niño pequeño que toca todo con sus manos para descubrir el mundo que lo rodea, sólo que el tiburón lo hace a través de mordiscos. Entonces cuando un tiburón encuentra un objeto que no conoce, como un bote de pesca o uno de buceo, mordisquea el bote para aprender de él.

El problema es cuando se topa con surfistas o buzos, porque aunque su intención es buena, sus dientes afilados y la fuerza de su mandíbula pueden lastimar gravemente a las personas. Se han registrado alrededor de 311 ataques alrededor del mundo hasta la fecha. Por este motivo, hay cazadores que con ayuda de su pesca deportiva, han reducido alarmantemente el número de ejemplares, con el pretexto de que representan un peligro para los bañistas. Aunque olvidan que el mar es el ambiente natural de los tiburones blancos, y no de los turistas.

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