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El Tercer Partido

Muchos son los partidos políticos que existen en el país, unos más antiguos que otros igual que unos más grandes que otros. Aunque todos conocidos a mayor o menor grado, son dos los grandes partidos, de los que más se habla. Uno es el que ocupa el GOBIERNO y el otro es la llamada OPOSICIÓN. Grandes partidos no porque realmente sean grandes, sino porque cuentan con más cantidad de afiliados y simpatizantes.

¿Simpatizantes? Esta palabra tal vez se podría eliminar del diccionario, ya que es evidente que desde hace un tiempo para acá, en los últimos años, los políticos en general han perdido muchos de sus simpatizantes ya que, en lugar de proporcionar estabilidad y prosperidad al país que gobiernan se siente los efectos de una crisis económica que parece no querer remitir. Destrucción de empleo, de la sanidad, de la educación, desahucios, alta tasa de paro, hambre, angustia, depresión, suicidios, recortes, aumento de impuestos, son solamente algunos de los resultados de dicha crisis económica que parece invencible y, aunque no sea culpa de ningún gobierno o partido político, parece que cuesta ponerle remedio al mal.

Ante el mal que sufren millones de personas, se busca un culpable y un responsable, además del remedio. No obstante, este último se hace esperar. ¡Y tanto!

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¿Cuáles son estos partidos con los que contamos?

Está el PSOE, el Partido Socialista Obrero Español, que tuvo el honor o la mala suerte de ocupar el Gobierno cuando comenzamos a vivir esta situación y que tanto tardó en reconocerla públicamente. Este partido, fundado por D. Pablo Iglesias en 1879, se consideró durante sus primeros cien años como el partido obrero basado en el socialismo marxista. Hubo que esperar al Gobierno por Felipe Gonzales que comenzó en 1979 para que el partido socialista se desvinculara de cualquier teoría marxista. Su ideología original ha ido evolucionando en el siglo XX al paso que ha ido evolucionando la sociedad, introduciendo nuevas ideas dejando atrás las antiguas.

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Está el PP, el Partido Popular, un partido político conservador, de la derecha y más joven, fundado en 1989 sustituyendo a la anterior Alianza Popular, fundada en 1976 por D. Manuela Fraga. El PP que tiene el honor de ocupar actualmente el Gobierno y cuenta con la desdicha de haber heredado todas las consecuencias de unas decisiones tomadas y poco acertadas de un partido, el PSOE, que ahora ocupa el lugar de la oposición, denominación que por cierto acertada, porque se opone realmente a todo lo que puede sin ofrecer solución alguna, ni mientras estaban en el Gobierno, ni ahora que intentan recuperarlo desesperadamente. Pero, aún queda por ver si las decisiones tomadas hasta ahora y las que están por venir todavía son las acertadas. No sólo se trata de ver cambios, sino cambios positivos a corto y a largo plazo, porque las consecuencias de las decisiones tomadas en estos años no afectarán solamente a la generación de ahora, sino también a nuestros hijos, nietos y bisnietos.

Lo que es evidente es que hallamos aquí dos partidos enfrentados en una lucha por el poder, por quedarse u obtener el gobierno, por ser el mejor, a ver quién promete más y habla mejor. Da la impresión que están perdiendo el tiempo peleándose como unos niños chicos: tú has dicho, él ha hecho, aquél no ha cumplido, aquellos han robado, mentido… y el típico “nosotros lo haremos mejor”. ¿Por qué no lo han hecho cuando tuvieron la oportunidad?

Aunque haya muchas dudas, está claro que hay dos grandes partidos enfrentados y ambos han tenido la oportunidad de demostrar lo que piensan y lo que son capaces de hacer. Igualmente, es evidente que hay mucha insatisfacción en la calle, solamente hay que salir, observar y escuchar.

Tal vez sea el momento de preguntar, ¿Y SI el próximo gobierno lo ocupara otro partido completamente distinto a los dos de toda la vida? Con tantos partidos políticos distintos que hay actualmente, ¿por qué no darle la oportunidad a un tercer partido político? ¿Acaso puede empeorar aún la situación? Quien sabe, si no le damos la oportunidad de demostrar lo que son capaces de hacer los demás partidos políticos, nunca lo averiguamos. No obstante, en un país democrático con la libertad de expresión y de elección, podemos elegir si queremos seguir con lo malo conocido o lo bueno por conocer.

El tercer partido, un partido sin experiencia de gobernar a un país pero ganas de cambio y el afán por querer mejorar la situación y dejar las cosas bien hechas, de demostrar lo que valen y lo que son capaces de hacer, como cualquier novato en una empresa joven, tal vez consiga asombrar a una nación completa con unas decisiones y unos cambios más acertadas, con tal de ganar y conservar una buena imagen.

¿Quién se atreve darle la oportunidad de elegir a un tercer partido? Pongámosle un nombre a este TERCER PARTIDO, estamos en condición de elegir.

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