Cuando cayó en mis manos el primer libro de Carlos Castañeda o Castaneda, fruncí el ceño. Algo me llamó la atención, y no sabía el qué. Quizá, tenía miedo de adentrarme en creencias que desconocía o, simplemente, no me apetecía leer más cuentos mágicos.

Así que, cogí el libro y lo enterré en una caja repleta de trastos viejos e inútiles. Años más tarde, intentando deshacerme de cosas inservibles que ocupaban mucho espacio, agarré una de esas cajas con la intención definitiva de hacerla desaparecer. Al levantarla- pesaba bastante-se rompió y se desparramó todo el contenido por el suelo. Y, ahí estaba de nuevo, en primer plano, el libro de Carlos Castaneda.

Cogí el libro. Primera página. Me senté en el suelo. De la alfombra al sofá; del sofá a la cama; de la cama hasta el amanecer. No podía parar de leer. Cada página era un descubrimiento repleto de información. No sabía exactamente lo quería decir el chamán Don Juan Matus, pero sí me resonaba todo lo que explicaba. Tenía sed de más. Era imposible parar. Me reía, reflexionaba. Sentí que Castaneda o Matus me estaban devorando con sus enseñanzas o me estaban tomando el pelo. Así fue como acabé leyendo, uno detrás de otro, trece libros de Carlos Castaneda, y como descubrí los famosos pases mágicos que más tarde se convertirían en una técnica llamada tensegridad.

A la búsqueda de los pases mágicos

Con ansias de saber más, busqué y busqué hasta que conseguí localizar un video en el que aparecían esos pases mágicos de los que habla Castañeda en sus aventuras con el chamán. Entonces, fue cuando descubrí que el término de tensegridad lo habían ideado las discípulas del chamán. Al principio, me desternillaba, pero, a medida que los practicaba, no me parecía tan descabellada la disciplina: ¡me ayudaban a concentrarme! 

¿Qué significa tensegridad?

Cuando leí la palabra me constó pronunciarla. Así que deduje a simple vista, y siguiendo la intuición que tanto repite el chamán, que podría significar algo así como integrar la tensión. Y, la verdad, es que parecía tener sentido. Si nos fijamos, según lo que nos han contado, el universo se contrae para luego expandirse, o sino ¿qué es la teoría del Big Bang? O ¿qué sucede cuando alguien está estresado o muy tenso? ¡Acaba explotando!

Me puse a la búsqueda de un significado más certero de la palabra, y localicé el concepto de tensegridad relacionado con la arquitectura y las estructuras tensegríticas, confirmando la idea principal de la tensegridad de Carlos Castañeda.

En resumen, los ejercicios de tensegridad sirven para distribuir las energías físicas, mentales y emocionales que generamos y captamos. Para conseguir otros estados de conciencia que no captamos en esta realidad. Muy parecido a otras disciplinas orientales muy reconocidas y aceptadas por millones de personas.

12 pases mágicos de Tensegridad

Los pases mágicos se dividen en mayores y menores y, cada uno de ellos, tiene un objetivo que se explican en el video adjunto. Básicamente, se trata de activar la protección del cuerpo físico, mental y emocional.

El mercadillo espiritual

Es indudable el despliegue que se ha producido en los últimos años de venta de espiritualidad. Eso es un hecho, se mire por donde se mire.

Todos, o unos cuantos, estamos en la búsqueda de algo que explique nuestra existencia. Lo llevamos haciendo desde el principio de los tiempos. Lo que es realmente pernicioso es cómo puede llegar a existir tanto desalmado que vende espiritualidad para enriquecerse a cuenta de las dudas existenciales humanas.

Disfrazados de “buenismo” hipnotizador, paralizan, por no decir alienan, a miles de almas perdidas, convirtiéndolos en beatos mentales. Gurús cargados de mercancías envueltas en finas sedas visuales, rituales y métodos sin espíritu junto a una marea de ridículos mantras, se exponen en los escaparates de vidas con el único afán de colonizar almas.

Los grandes maestros, los grandes gurús, los grandes chamanes, no se encuentran en la estantería de cualquier tienda. Su labor es descubrir a los demás al maestro que todos llevamos dentro, no financiarle su existencia.

Por eso, aquello de: “Cuando el alumno está preparado, aparece el maestro”.

La búsqueda interior de Carlos Castañeda le llevó a Juan Matus, su maestro. Ni siquiera importa si es real o ficción. La cuestión es que Carlos Castaneda emprendió un viaje hacia su interior. Abandonó todo porque en su espíritu le empujaba a ello. Cuando apareció en su realidad o imaginación, algo se abrió: la curiosidad por experimentar otros mundos. Otra realidad. El chamán, le mostró lo que necesitaba saber en cada momento. Fue rígido y despiadado con él, lo soltó de la mano para aprender. Y, cuando estuvo preparado pudo conectar con lo que seguramente todos estamos buscando, consciente o inconscientemente.

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