¡Tengo razones para odiar a los niños!

"Tengo razones para odiar a los niños": el polémico testimonio de una madre francesa que se arrepiente de haber tenido hijosPrincipio del formulario y espera con ansiedad el momento en que el segundo de ellos se independice.

La escritora francesa Corinne Maier considera que los adultos están tan obsesionados con sus hijos, y tan exhaustos por tener que cuidarlos, que no tienen energía para nada más.

Vivimos en una sociedad obsesionada con los niños. Un hijo es considerado garantía de felicidad, desarrollo personal e incluso status social. A aquellos que no son padres o madres se les describe como egoístas. Están bajo sospecha de ser malos ciudadanos.

No obstante, sí me parece hipócrita esconderme detrás de una pantalla de humo idealista ("No hay nada más hermoso que la sonrisa de un niño") para justificar mis cuestionables decisiones en la vida. ¡Basta de esta gran ilusión! En estos días, es imposible expresar la experiencia personal de la maternidad en otros términos que no sean: "Soy una madre (o un padre) dichoso, mis hijos son mi alegría". En mi experiencia, la realidad es muy diferente: criar a un hijo es 1% de felicidad y 99% de preocupación.

Ser padre se ha convertido en un trabajo muy demandante. Muchos padres se involucran más de la cuenta en la educación se sus hijos y se convierten en "hiper" padres, presentes en cada frente: asegurando un desayuno balanceado, actividades extracurriculares, ayuda con los deberes escolares…

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Yo estoy perfectamente consciente de cuán involucrada estuve (muy involucrada, de hecho) y como me convertí, lo quisiera o no, en el estereotipo de una madre judía. Eso produce niños hipercontrolados e hipervigilados. En mi experiencia, la realidad es muy diferente: criar a un hijo es 1% de felicidad y 99% de preocupación". ¿Por qué toda esta presión alrededor de la natalidad? La respuesta, por supuesto, es proporcionar un número cada vez mayor de pequeños consumidores que nunca se fatigarán de un capitalismo que necesita vender cada vez más productos. Es en el nombre de los hijos que los padres compran autos, lavadoras, casas y demás artefactos.

Los hijos cuestan una fortuna. En este punto en particular, extrañamente, hay muy pocos datos disponibles en Francia, aunque no hay escasez alguna de estadísticos profesionales. Los españoles, que son más pragmáticos, creen que desde el nacimiento hasta la adultez, los niños cuestan a la familia entre 98.000 y 300.000 euros cada uno. Criar a mis hijos no solo me dejó exhausta, sino en bancarrota también. Pronto mi hija terminará sus estudios. Nuestra pasión por los niños está ligada a nuestra creciente preocupación por el futuro de la humanidad. Bienes que se agotan, recursos naturales cada vez más contaminados… ¿en qué mundo devastado viviremos mañana? ¡Y pensar que hemos renunciado al intento de cambiarlo!

Niños, bienvenidos y buena suerte a todos mientras se abren camino en este mundo podrido que sus padres, quienes los aman mucho, les han dejado. Pasaron tanto tiempo cuidándolos que no tuvieron tiempo de transformarlo. Se dieron por vencidos, renunciaron, colgaron los guantes. "El niño es lo más importante". Nos perdonarán, verdad. El testimonio anterior generó numerosos comentarios entre el público de la BBC. Algunos confesaron que también se arrepienten de haber tenido hijos, mientras otros aseguran que no. Aquí están varias de las opiniones:

Sin arrepentimientos

Tener hijos es lo mejor que me ha pasado. Es también un trabajo duro. No sé de dónde alguien sacaría la idea de que ser padre es un trabajo fácil que trae felicidad instantánea. Brian, Estados Unidos. No me puedo imaginar sin hijos. Me recuerdo diciéndole a mi madre que esperaríamos hasta que pudiéramos costear el tener un hijo. Karen, Estados Unidos. Tuve dos hijos en Japón. Los niños solo me hicieron más organizado. En lugar de ser "pequeños consumidores", son "grandes contribuyentes". Bob, Japón.

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Arrepentidos

Nunca se me han dado bien los niños… y sigue siendo así. Gran parte del tiempo no me gusta ser madre y en general no encajo en ese rol. En la escuela de mi hijo, me siento como una paria entre todas las madres que están tan activamente involucradas. Anónimo, Alemania.

Es difícil decir que me arrepiento de tener hijos porque los amo. Es "maravilloso" solo una pequeña parte del tiempo. Mary, Escocia. Tengo 50 años y estoy arruinada. Por suerte, solo financieramente porque mantuve mi salud mental y mi vida intactas a pesar de los niños. Joy, Inglaterra.

Sentimientos encontrados

En Noruega, más que en otros países europeos, tener hijos es todavía visto como el aspecto más importante de la vida. El matrimonio es considerado un estado temporal, pero la familia y los niños se quedan. Mette, Noruega. Adoro criar a mis hijos, con todo lo malo que eso conlleva. Sin embargo, es extraño pero debo decir que es algo que no les deseo a mis hijos. Se puede ser feliz y estar satisfecho sin comprometerse demasiado con el cuidado de otros. Jean, Escocia.

Solía ser paciente y tener un cerebro funcional. Eso parece haber desaparecido. Ahora todo tiene que ver con agendas, siestas, comida, ropa, juegos infantiles, los zapatos adecuados, la forma correcta de educar, qué decir, qué no decir, tratar de no tomarse las cosas de manera personal... Anja, Holanda.

Fuente Historia original: "Tengo razones para odiar a los niños" BBC/Mundo

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