Nací en 1959, año en que apareció la primera Barbie.

Claro que hoy en día no me veo ni remotamente como se ve ella ahora; ella no envejece Cool

Antes de la Barbie, a mi hermana y a mí nos parecían fabulosas aquellas muñecotas (el último alarido de la moda) que al acostarlas cerraban los ojitos, y que tenían un cordoncito en la espalda que al jalarlo decían "te quiero mucho", y cositas tiernas como ésas.

Eran tan grandes, que algunas eran más altas que yo :D Aaah, otra maravilla tecnológica: podían "caminar"... ¿cómo? ¡Nunca supe! :D Pero las promocionaban así...

En fin... Un día mi papá llegó con un paquetito pequeño, y adentro... ¡oh, maravilla de las maravillas! Surprised ¡Una muñeca como si fuera una mujercita de verdad! Inmediatamente nos prendamos de ella mi hermana y yo... A partir de ahí quedaron arrumbadas para siempre las muñecotas que cerraban los ojos y decían "te quiero" :D

Cuenta mi papá que no supo ni lo que hizo con ese regalo. El dice que cuando las vio en el escaparate (en Estados Unidos, porque todavía no llegaban a México), y vio el precio, dijo "Bué... una muñequita pequeñita, y baratita... les llevo una a cada una". Recuerdo que la mía era rubia y la de mi hermana morena (si lee esto, tal vez me contradiga... Hermanita, por favor en los comentarios :D ).

Con ese regalito, surgieron nuevas necesidades: la Barbie necesitaba novio, así que mi papá tuvo que traernos al Ken (uno para cada Barbie).

Después aparecieron las primas y sobrinas de la Barbie... Skiper se llamaba una, y los nombres de las demás no los recuerdo. Apareció también otro galán que le hacía la competencia a Ken, pero tampoco recuerdo su nombre.

Con el tiempo, ya teníamos a toda la familia de la Barbie. Pero aparejado con las necesidades de compañía de la Barbie, también aparecieron otras ncesidades: el vestido de novia, el traje para esquiar, el vestido de noche, el atuendo para hacer ejercicio... Todo esto por supuesto, generaba que también se hicieran necesarios los accesorios: diademas, anillos, pulseras, aretes, zapatos, bolsas, etc.

Al rato mi papá ya no sentía lo duro sino lo tupido, porque resultó (mercadotecnia al fin :D ) que comprar la Barbie fue lo más barato... Los accesorios (tanto familiares como materiales) eran el doble o el triple de caros, y nosotras fuimos solicitando cada vez más, hasta que al rato hasta cocina, sala y recámara tenía la Barbie :D

No se crean que todo era comprado. Mi mamá, que era una excelente costurera, también nos hacía ropa para las Barbies, y para sus novios, sus primas, sobrinas, etc. :D Pero como podrán imaginarse, nada se comparaba con el sueño de tener aquellos vestidos con telas de fantasía, que ajustaban perfectamente a la figura de la Barbie, con sus elegantes y bien diseñados accesorios...

Llegamos a tener hasta unas cajitas con compartimientos, donde guardábamos todos los accesorios pequeñitos. Dice mi papá que le asombraba lo cuidadosas que éramos mi hermana y yo.

Nosotras cursábamos la primaria en una Escuela católica, y ahí las monjitas, en su afán de motivarnos a adquirir el hábito de acostarnos temprano, comenzaron a advertirnos que si jugábamos a las muñecas muy noche, que entonces cobraban vida porque el diablo se les metía adentro.

Bueno, nosotras no teníamos una formación religiosa, así que en lugar de infundirnos temor, más bien nos dieron la idea de que, si esto era cierto, se cumpliría uno de nuestros sueños dorados: que nuestras muñecas se movieran y hablaran solas :D

Pues ahí nos tienen a mi hermana y a mí, en la noche, colocando a las muñecas en posición, listas para comenzar una charla tomando cafecito... Y nos daban las 9, las 10, las 11 de la noche... Nos vencía el sueño, y las muñecas... inmóviles.

A la noche siguiente lo mismo. Hasta que nos dimos cuenta de que todo era una estratagema de las monjitas, y con eso nos resignamos definitivamente a que nosotras tendríamos que mover a nuestras muñecas siempre.

La imagen que ven aquí es mi última muñeca Barbie. Es original. Se la ganó uno de mis hijos en un sorteo de Navidad en su trabajo... Lógicamente no se iba a quedar con él, así que me la dio cuando yo se la pedí. Mi hermana y yo perdimos a nuestras Barbies y todos nuestros accesorios por vueltas que da la vida... ya saben, limpiezas generales de la casa, nos fuimos de casa a estudiar, nos casamos...

Pero me siguen gustando las Barbies, aunque ya no juegue con ellas. Y le perdono no haber envejecido :D

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