la vida

Tengo derecho a ser feliz

Desde hace un tiempo para acá he estado pensando en lo necesario que es aprender a disfrutar de la vida en el día a día, este pensamiento ha revoleteado una y otra vez en mi mente de manera casi obsesiva. Solemos tener la costumbre de celebrar y por ende el disfrute de las ocasiones especiales. Sin embargo no somos capaces de reconocer, valorizar, disfrutar, las cosas sencillas que nos suceden diariamente, esas; que no llaman la atención porque son cosa de rutina de cualquier día de nuestra vida.

Que nos causan sorpresa si por carambola estamos atentos, por su particularidad, belleza, simpatía, generosidad, y/o manifestación de un momento mágico en especial.

La esencia de la vida

Se nos presentan y nos enlazan con las cosas importantes que olvidamos fácilmente, cundo nos dejamos acogotar por la preocupaciones y las tenciones que no faltan en el diario devenir. Pasamos por alto el regalo de estar vivos, la importancia, el valor y la calidez de las relaciones personales, la exuberante belleza de la naturaleza que nos rodea por todas partes, mostrándonos su colosal sabiduría, la solidaridad de las personas por pequeña que sea, el amor, la fraternidad de los cercanos de nuestro entorno íntimo, además de la entrega y la compañía de nuestros seres queridos.

disfrutando

Por supuesto; que todo esto es esencial porque forman parte de los elementos que nos permiten edificar nuestra felicidad y de paso colaborar con los demás para que ellos sean felices también.

¡Paremos un momento!

Detenernos de cuando en vez para observar, sentir, oler y, por sobre todas las cosas apreciar y conocer el detalle casi imperceptible cuando, pensamos en el futuro o retrotraernos al pasado en cierta manera, puede significar una grande diferencia de nuestra manera de ser, actitud y forma de actuar y de la habilidad nuestra de desmitificar la vida.

Yo; hoy como otros he tomado la decisión de asumir necesariamente mi derecho a hacer lo que esté a mi alcance para ser feliz, mi derecho inalienable a disfrutar cada instante agradable, aunque este sea casi insignificante, prometo no dejarme intimidar por pensamientos que bloqueen mi derecho a disfrutar de la vida y a ser feliz.

Todos somos libres de seleccionar nuestra manera y forma de continuar viviendo, disposición de cerrar los ciclos, confrontar los temores. Jamás asumir más compromisos de los que podemos asumir y uno de los principios más importantes; dejar de lado todo aquello que no podemos solucionar. Debemos aprender de los errores, aceptarnos tal cual somos y, echemos mano del buen humor para pasarla bien.

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