televisión

De todos los medios de comunicación, masivos, de información, de creación de contenidos, preexistentes es la televisión; la que se ha desenvuelto con más facilidad en comparación con los medios de comunicación impresos, que como industria en las últimas décadas ha padecido de un dolor de cabeza crónico por la acción invasiva de la red en lo que antes eran sus predios indiscutibles. Internet se ha convertido en una amenaza constantes para la supervivencia de la prensa escrita y, en general de la industria editorial.

La caja pequeña de la televisión está apenas haciendo una apertura a la puerta de la interacción, en la seguridad de su lugar de privilegio que hoy está ocupando. El rigor de tal renuencia no es extraño, puesto que la merma por concepto de publicidad aún no es suficientemente importante para ser motivo de preocupación, sobre todo en una región como América Latina. Hay casos particulares en que la competencia no está ni con mucha asociada con la prensa o con Internet. Tal vez la competencia viene más bien desde dentro de su hermana natural; la televisión por cable o de pago.

El crecimiento de la televisión por cable paga ha tenido un crecimiento importante y sostenido, superando incluso a la televisión de señal abierta en anuncios y audiencia donde al menos la suma de ellas la supera. En el mediano plazo con vista al futuro, la televisión e internet se medirán como los grandes acopiadores de espacios publicitarios, pero puede ser que la industria de la televisión salga vencedora, teniendo en internet a su más dilatado canal de distribución de contenidos. Pero más allá de los contenidos e internet, la industria de la televisión está mirando con ojo clínico los canales de distribución.

A futuro esto afectará verdaderamente los contenidos y más aún la segmentación y el consumo de los mismos. Yendo más allá, a la televisión tradicional, por cable y satelital hay que agregarle televisión vía WiFi y 3G que de hecho ya se están consumiendo desde la red no solo para las computadoras, televisión, laptops, sino que alcanza ya la telefonía móvil, iPads, celulares, tabletas etc. En los móviles la reproducción explicita no será como en la pantalla de siempre. Para esto su implementación tiene que ser más trabajada, desde producir contenidos propios, modificando propiamente el tipo de encuadre: dándole la bienvenida al universo del primer plano.

La rentabilidad de la misma tiene que ver con la creación de spots que en la práctica sean o dure lo que dura un suspiro. Ya se está haciendo pruebas, incluso de duración entre cuatro y cinco segundos (comerciales). Se explora la posibilidad de que el usuario tenga la oportunidad de personalizar su contenido, que al mismo tiempo quiera tener en el dispositivo, esto es; deportes, noticias, farándula, incluso con la posibilidad cierta de interactuar además

Otra posibilidad es la de competir con los propios contenidos que el usuario pueda crear desde y para su dispositivo. En la inmediatez se habla de la distribución por cable telefónico o a través de las microondas. No son pocas las compañías de servicio telefónico que quieren un pedazo del pastel en la carrera de la televisión digital, solas o estableciendo asociaciones estratégicas con empresas de telefonía fija o móvil y canales de televisión tradicionales, construyendo alianzas.

 

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