Una de las muchas maldiciones que sufrimos los colombianos es sin duda la televisión y los dos canales privados que la controlan. Ambos han monopolizado este medio de comunicación y nos atiborran de programas basura. Existe la televisión pública, por supuesto, pero lamentablemente la gente del común cada vez se subyuga más ante estos dos canales. Es realmente doloroso que nuestra televisión caiga cada vez más en el sensacionalismo, los realities y las telenovelas cursis, cuando nuestros excelentes canales públicos se esfuerzan por brindarnos buenos contenidos.

Pero todo no acaba ahí, el problema mayor no son los poco instructivos contenidos que se presentan, sino que la televisión es utilizada como método de control hacia las personas. Empezando por el ya explorado problema de la publicidad y de alentar un consumismo exacerbado, hasta aminorar y quitarle gravedad a los grandes problemas que nos consumen. Presentaré a continuación tres ejemplos de esta decadencia de la televisión colombiana:

-Cuando ocurrió la muerte del gran escritor colombiano Álvaro Mutis en las noticias se le dedico una sección de 5 minutos. En cambio es probable que le dediquen todo un programa a un cantante de moda.

-Hace poco se presentó en Colombia lo que algunos expertos calificaron como una de las peores tragedias ambientales en el país, cuando miembros de las FARC derrumbaron un oleoducto ocasionando el derramamiento de crudo en el río Mira y ocasionando un desabastecimiento de agua en una de las zonas más vulnerables del país, problemática que todavía persiste ¿Qué hicieron los medios televisivos? Presentar de una forma sensacionalista está noticia, y dedicar una sección entera a vituperar contra el grupo armado antes que centrarse en la crisis ambiental. Todo quedó olvidado cuando al día siguiente jugó la selección de fútbol.

La última parte representa uno de los mecanismos más efectivos para hacernos olvidar de nuestros problemas: los logros deportivos. Nadie conocía a Nairo Quintana hasta que sorprendió en las grandes vueltas del ciclismo, ahora todos se declaran fanáticos de él. O al contrario, si uno de nuestros deportistas no tiene una gran temporada no se le tiene en cuenta, pero si después llega a resaltar todos los medios lo alaban.

Creo que no hace falta hablar de los realities y las novelas rosa...

 

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