Aparato antiguo de televisión que funcionaba a tubos.

              La televisión en CHILE vio la luz en la década de los años 50, con la transmisión a gran escala de la prestigiosa Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; pero la masificación de los aparatos de televisión se produjo como preparación para el mundial de fútbol en CHILE en 1962. Ese hito histórico en nuestro país produjo que muchos hogares  pudieran disfrutar de ese aparato mágico que nunca más dejó nuestras familias. http://artigoo.com/nos-hace-television

         Abuelo y televisión

         Como testigo infantil de los años 70 puedo afirmar que el televisor fue un aparato unificador dentro de las familias de aquellos años. Recuerdo con mucha añoranza cuando nos sentábamos en el living (sala de estar) de la casa de mis abuelos maternos a disfrutar de ese cuadrado de madera que tardaba una eternidad en encenderse, ya que debían "calentarse los tubos" para poder funcionar. Éramos muy pacientes en aquellos años.

         Ver la televisión era toda una ceremonia presidida por mi abuelo. Él era el "dueño de la pelota" y el partido comenzaba cuando él quería, se jugaba con sus reglas y terminaba cuando él se llevaba la pelota, o sea cuando apagaba el televisor. 

          Aún puedo ver cuando él avisaba que iba a ver televisión: Todos tomábamos nuestros lugares en los asientos, generalmente los niños nos sentábamos en el piso, lo cual hacíamos con gusto. Mi abuelo se acercaba al aparato levantaba el paño que lo cubría  (el cual había sido bordado por mi abuela para proteger el televisor) tomaba el cable que colgaba siempre del mismo lugar, lo enchufaba, esperaba unos segundos "para que llegara la corriente al televisor", después lo encendía. Los minutos que seguían daban la posibilidad de ir rápidamente al baño antes de que el aparato se encendiera, aparte de eso el silencio que marcaba la espera era unánime y reverenciado por todos, incluidos los niños. El anciano apagaba las luces y se sentaba en su lugar sagrado y se nos unía en la espera.       Cuando se comenzaba a ver una pequeña luz en la pantalla, nuestros rostros se iban iluminando con una sonrisa que crecía al mismo tiempo que el brillo y el sonido.

           Lógicamente, la escasa programación de la época  era seleccionada por mi "Tata". Nos sometíamos sin chistar, porque era tan grande la emoción de tener un televisor, que lo que fuera que viéramos nos satisfacía, era bueno... aunque no lo entendiéramos.

           Al acabarse el programa de televisión, el padre de mi madre se levantaba, encendía las luces, apagaba el aparato, lo desenchufaba, colgaba el cable en el mismo lugar de antes, ponía el paño bordado por mi abuela y todo volvía a lo de antes. Si alguno de sus nietos tenía la osadía de pedir más, él siempre contestaba: "Está muy caliente y los tubos se pueden quemar". Ante esa respuesta no había nada más que agregar.

           Los nietos teníamos estrictamente prohibido siquiera acercarnos al aparato. Pasó mucho tiempo antes de que pudiéramos caer en la tentación de encenderlo.

           Nuestro propio aparato de televisión

           Pasaron algunos años antes de que nuestro papá pudiera comprar el primer televisor. Fuimos los primeros en nuestra calle, para los niños del lugar pasamos a convertirnos en ricos. No puedo dejar de sonreir al pensar eso. Recuerdo que en varias ocasiones habían niños que miraban televisión desde la ventana (ésta daba a la calle), mi mamá se compadecía y los dejaba entrar.

           Como de seguro sucedió en cada familia en los inicios de la masificación de los televisores, teníamos nuestros ritos. ya en esa época habían comenzado algunos programas infantiles; pero principalmente veíamos películas. A mi padre le fascinaban los "westerns", así es que todos veíamos dichas películas. Nos entreteníamos bastante.

           Durante esos años estaba la dictadura militar a cargo de Chile y ellos tenían control completo sobre la programación televisiva, no sólo en lo político sino también respecto a la censura sexual; así es que viéndolo desde esa perspectiva, la programación no involucraba riesgo para los menores.

           Es hermoso pensar en esos abuelos que ya no están, esos recuerdos que maravillosamente nos marcaron y todo por  un aparato de madera que reunía a la familia a su alrededor en mi querido CHILE en la década de los 70.

 

      ¿Cómo fue tu primer encuentro con la televisión en esos años? ¿O cómo lo fue para tus padres?

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