No hay dudas que el avance de la tecnología móvil nos facilitó la vida. Estamos en contacto con el mundo entero. Ganamos tiempo y ahorramos dinero sin movernos de casa. Porque si algo necesitamos hoy, es no movernos de casa.

La aparición en el mercado del Smartphone (teléfono inteligente) llenó nuestras vidas de practicidad. No solo nos brinda un mayor almacenamiento y conectividad, sino que también nos permite realizar infinidad de actividades de manera más ágil.

Podemos contactarnos con muchas personas al mismo tiempo, ver películas, controlar el pronóstico del tiempo minuto a minuto y hasta apagar el aire acondicionado que olvidamos prendido en casa, sin estar en ella.

Teléfono inteligente

Pero lo más importante, es su compañía. Ya no estamos más solos: una mini computadora no nos abandona ni un segundo y nos conecta permanentemente. Podemos mostrarle al mundo, en tiempo real, cómo luce el mate que estamos tomando, la consulta con el médico o la ropa que nos estamos probando en alguna tienda.

Selfie

Lo mejor, la aplicación WhatsApp, mediante la cual podemos dialogar con quien sea, a un bajo costo y sin límites. Ni siquiera es necesario que perdamos tiempo redactando un mensaje para expresar una idea, emoción o sentimiento. La alta variedad de emojis se encarga de ello.

Nos reencontramos con viejos contactos. Vemos sus fotos a diario. Podemos saber si están de buen humor o no, según lo que digan sus estados.

Visualizamos cuando alguien nos está escribiendo, cuando desiste de hacerlo e, incluso, cuando vio nuestro mensaje y decidió maliciosamente no responderlo. Nos amargamos y buscamos el emoji que más represente nuestro estado de ánimo. O enviamos un mensaje de audio, para que no olviden nuestra voz.

Lo llevamos a la cama, siendo lo último que revisamos al acostarnos y lo primero al despertar.

En el caso que, accidentalmente, nos encontremos con alguien cara a cara, jamás olvidamos su importancia. Si nuestro smartphone suena, interrumpimos el diálogo para chequear y descartar que sea una urgencia. Aunque, en muchos casos, no queremos hacerlo esperar. Es allí cuando descendemos nuestra mirada hacia la pantalla mientras la persona nos habla, moviendo nuestra cabeza para sostener la conversación. Conversación que ni nos interesa, porque tenemos nuestro Smartphone.

Pero no nos conformamos, queremos más. Ahora, exigimos que amplíen la variedad de emojis. Es inconcebible que aún no esté el símbolo del “mate” para poder expresarnos mejor y no perder nuestro tiempo.

Lo cierto es que lo hemos logrado: ya casi no tenemos que movernos de casa. Todo está al alcance de nuestras manos. Por suerte, quedaron muy atrás esas épocas en que sí o sí debíamos dirigirnos hasta lo de un amigo, como única forma posible de contacto. Ya no vivimos con esa sensación que, en cualquier momento, alguien toque sorpresivamente nuestro timbre porque desea vernos. Ni perdemos más nuestro tiempo con esas llamadas eternas al teléfono fijo, que exigían que cambiásemos de posición a cada rato, de alguien que vivía muy lejos y que extrañábamos mucho.

Ahora, solo debemos relajarnos y esperar a que la tecnología siga avanzando. Con suerte, dentro de poco, surgirá el emoji del mate o -mejor aún- el que nos responda para qué queremos hacer todo desde casa…

Reunión no presencial

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