Los Tattoo y su Historia 

Los tatuajes fueron una práctica eurasiática en tiempos neolíticos, y se han encontrado incluso en una momia del siglo II d.C.


En 1991 se encontró una momia neolítica dentro de un glaciar de los Alpes austro-italianos, con 57 tatuajes en la espalda. Esta momia es conocida como el Hombre del Hielo o como Ötzi, es el cadáver humano con piel más antiguo que se ha encontrado, y su antigüedad varía según distintos autores: Cate Lineberry, del Smithsonian, calcula para él unos 5,200 años de antigüedad. A partir de este descubrimiento se puede decir que el tatuaje es tan antiguo como el propio ser humano. Sin embargo, las distintas culturas que utilizaron el tatuaje lo hicieron de distintas maneras; tanto como arte, en el sentido de creación de significados rituales o simbólicos, como ocurría en el Antiguo Egipto, como para marcar o señalar a los criminales, que es el caso de las antiguas Grecia y Roma. Incluso se cree que, por su posición en el Hombre de Hielo, las marcas cumplieron un fin terapeútico.


La historia sigue escribiéndose y como todo hoy más que ayer se estudian los beneficios y problemas.
¿Moda de riesgo? La incidencia de la hepatitis C después de hacerse un tatuaje está directamente relacionada con el número de tatuajes que tenga ya la persona en su piel. Lo dice un estudio que advierte del aumento de las posibilidades de contraer esta enfermedad a causa de las sustancias tóxicas que entran al organismo a través de la tinta utilizada para hacer estos diseños bajo la piel.


Cuando una persona se hace un tatuaje la piel recibe entre 80 y 150 pinchazos por segundo para inyectar la tinta y es esta sustancia la que mucha veces provoca infecciones graves, según el estudio de la Universidad de British Columbia y publicado en "International Journal of Infectious Diseases".
Los investigadores han señalado que los ingredientes químicos de las tintas pueden incluir pintura de casa, tinta de impresora o carbón industrial. Estos materiales tóxicos pueden entrar directamente al hígado, a los pulmones o a los ganglios linfáticos a través del sistema circulatorio.

En Estados Unidos, se calcula que el 36 % de la población menor de 30 años tiene algún tatuaje y en Canadá, cerca del 8 % de los adolescentes tiene al menos uno y el 21 % de los que no tiene, lo quisiera.
Si no se cuenta con las suficientes medidas higiénicas es muy fácil que se transmita alguna infección por la sangre o los fluidos corporales, ha explicado el director de la investigación, el doctor Siavash Jafari.
Además, las tintas utilizadas no se suelen guardar en contenedores estériles por lo que pueden jugar un papel crucial en las infecciones.


Otros riesgos asociados son reacciones alérgicas, la infección por VIH, hepatitis B o infecciones bacterianas o por hongos, además de otros riesgos asociados a la eliminación del tatuaje.

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