Normalmente solemos explotar nuestra tarjeta de crédito con cargos altísimos y, muchas veces impagables, cuando llega la época de vacaciones de verano. Pero ahora que estamos lejos de esa etapa crucial en las finanzas personales, podremos repensar qué nos conviene hacer con los pagos de nuestra tarjeta, o si utilizarla como un método de financiación.

 

Para poder hacer esto, como primer indicio, tenemos que ser personas muy prudentes a la hora de aplicar el crédito a nuestros hábitos de consumo; en caso de no ser responsables en las compras, ni pensemos en financiarnos de esta manera. Por otro lado, este método resulta viable si usted no posee líneas de crédito con un banco conocido, que le otorgue tasas bajas o, al menos, aceptables.

 

Si usted es uno de los tantos que no tiene acceso al crédito que está buscando, no por irresponsable, sino porque ya ha contratado uno precio y aún debe algunas cuotas, o bien, porque su salario es bajo y aunque usted sepa que es “va a pagar” el banco no le cree, puede recurrir en última instancia a usar su tarjeta de crédito para darse un impulso mayor si desea emprender un negocio o comprar algún bien valioso.

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