SWEET CAROLINE...


"Dulce Carolina

Los buenos tiempos nunca parecieron tan buenos..."


Reconozco que conocí la canción antes que al intérprete. "Sweet Caroline" antes que Neil Diamond. Incluso antes que su historia. Como muchas otras cosas de mi vida, lo aprendí por el cine. Por el cine llegué a Neil Diamond, mucho después de haberme enamorado de la Dulce Carolina, de SWEET CAROLINE.

Uma Thurman entra en aquel bar. Ese bar típico de cualquier pequeño pueblo de EEUU que tanto conocemos porque estamos hartos de verlos en una de cada dos películas. El protagonista regresa al pueblo donde nació y creció por cualquier circunstancia, y ahí se desarrolla la historia en un encuentro catártico entre quién es en la actualidad por haber salido de allí hace tiempo y su pasado, sus raíces y sus orígenes. Normalmente, en todas esas películas el pasado, los orígenes, la esencia, ganan al presente y el futuro se condiciona para siempre por el pasado. Y el prota se suele quedar a vivir allí en un giro de la trama (bastante previsible y deseable la mayoría de las veces).

Uma Thurman entra en aquel típico bar. En esa película donde reinaba la adorable Natalie Portman interpretando, y siendo aún, una niña adorable pero tremendamente lista y despierta. Un grupo de colegas reencontrados intentan deslumbrar a Uma. Cantando voz en grito aquella canción. Aquella que todos y todas conocen. Que todo el bar conoce y que une al grupo y lo pone en posición de pandilla que recuerda quiénes y cómo eran.

La escena es de Beautiful Girls, película de Ted Demme de 1996. Esas películas generacionales que tanto éxito tuvieron en los 90. En la escena, Timothy Hutton le da al piano, y todos acaban cantando ese Sweet Caroline del que habla este goo, aunque nos hayamos ido por las ramas recordando la película y tan genial escena envuelta en la música del himno en cuestión.

 

Neil Diamond lanzó esta canción allá por el 69 del pasado siglo. No es que fuera un gran éxito. Igual que la carrera del mismo Neil, al que siempre se la ha tachado de romántico y blandengue. Pero esta canción, además de por la escena de Beautiful Girls, tiene una fuerza y una mística especial que la hace única. Sobre todo por una ciudad y un deporte.

A pesar de no tener ninguna referencia a Boston, es un clásico para el equipo de beísbol de la ciudad, los Red Sox. A finales de la década de los 90, empezó a tocarse en cada partido como local por encargo de una tal Amy Tobey, que era la directora musical del estadio de los Red Sox, Fenway Park, simplemente porque la había oído en muchos otros espectáculos deportivos. Realmente es una canción que se entona en muchísimos estadios de universidades estadounidenses creando una gran comunión entre público y equipo. Más que cualquier música, un verdadero himno.

En Fenway Park comenzó a sonar entre la séptima y la novena entrada, cuando los Red Sox iban ganando. Así fue convirtiéndose en un talismán para los aficionados y con el tiempo comenzó a ser un himno que se oficializó en 2002 cuando el empresario John W. Henry se hizo propietario de los Medias Rojas e hizo que se tocara siempre en la octava entrada.

Muchísimos años después de su creación fue cuando Diamond confesó que fue escrita en honor a Caroline Kennedy, la hija del expresidente Kennedy. Versionada por multitud de artistas y bandas (desde Roy Orbison a Julio Iglesias, pasando de por U2 o Frank Sinatra) aunque en algunos casos la canción suena más himno que en otros, Neil Diamond la interpretó vía satélite en el 50 cumpleaños de la hija de JFK y fue cuando lo hizo público.

Tan simbólica es, que tras el atentado en el Maratón de Boston la canción aumentó sus ventas en un impresionante 597%, lo que empujó a Neil a donar todos los beneficios a la One Fund Boston, creada para apoya a las víctimas de aquel suceso. Los partidos de muchos equipos de beísbol vecinos se abrieron con la canción en honor y solidaridad con la ciudad de Boston. El propio Diamond estuvo presente para interpretar este himno en directo en el estado en el primer partido tras el atentado. La música, sea Sweet Caroline o cualquier otra canción, elevada a niveles de emoción indescriptibles.

 

Sweet Caroline es una de esas canciones que se convierten en himnos, perduran y se acaban convirtiendo en parte de tu vida y en la música que compone tu Banda Sonora Original.

"Dulce Carolina
Los buenos tiempos nunca parecieron tan buenos
Y empiezo a creer
Que los buenos tiempos nunca lo fueron..."



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