Las supersticiones

¿Es usted supersticioso? Entre hispanos la SUPERSTICIÓN es tan común que llega a mezclarse con verdades confirmadas, y es que ha pasado de generación en generación de tal forma que a veces el más culto y preparado se sorprende eludiendo un gato negro o evitando el paso por debajo de una escalera. Cada país tiene las suyas, pero hay supersticiones universales, la mayoría que datan de la edad media, donde una supuesta maldición podía llevarte a la hoguera en un abrir y cerrar de ojos sin mediar explicaciones.

Algunas de estas creencias son símbolo de buena suerte como echarles arroz a los novios luego de la ceremonia nupcial lo que les traería abundancia y prosperidad. Llevar una pata de conejo o tener una herradura detrás de la puerta también acarrean la buena fortuna. Cruzar los dedos, tocar madera y empezar el día con el pie derecho harán que todo le salga bien. Las que simbolizan mala fortuna superan en número a las primeras y ahí están la de que el novio no puede ver a la novia antes de la boda, romper un espejo, derramar el vino, la sal o la pimienta, abrir un paraguas bajo techo, ver una rata o que se te cruce un gato negro en el camino.

Existen supersticiones tan peculiares y propias de diferentes culturas que nos dejan con la boca abierta, como en Argentina donde pronunciar en voz alta el nombre de Carlos Menen es considerado de mala suerte y si alguien lo hace en un grupo, los hombres tocarán su testículo izquierdo y las mujeres su seno izquierdo evitando así que su suerte empeore. En China el número 4 es considerado de mal augurio por su parecido al pronunciarlo con la palabra muerte en mandarín y es tomado tan en serio que algunos edificios no poseen pisos 4, 14 y 24 y así sucesivamente. Y en la India no deben cortarse las uñas ni en la noche, ni martes o sábado, ni cortarse o lavarse el cabello jueves o sábado, lo cual le garantizo si es de muy mala suerte para manicures y peluqueros.

Sea cuál sea el origen de la superstición en ocasiones realmente ayuda cumplir con estas tácitas reglas, pues pasar por debajo de una escalera puede ocasionar fatales accidentes, y de cualquier color que sea el gato que se le atraviese en el camino, evitarlo puede ahorrarle un hueso roto. Lo que si le aseguro es que a quien le corresponde la limpieza del hogar agradece la superstición que evita el derramar alimentos en el suelo, romper objetos cortantes como los espejos o dejar tijeras y sombrillas o paraguas abiertos.

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