¡Qué bárbaro!; tarajallo ´e bebé.

El pasado 21 de septiembre de 2009 nació, en el hospital indonés de la ciudad de Medan al noreste de la isla de Sumatra, Muhammad Akbar Risuddin, un agigantado bebé de ocho kilos setecientos gramos de peso (8,7 Kg) y sesenta y dos centímetros de estatura (62cm). Al bebé tuvieron que suministrarle oxígeno debido a que, al nacer y en los siguientes cinco minutos, presentó dificultades respiratorias; pasadas unas horas, el niño respondió excelentemente, le retiraron el oxígeno y quedó en perfecto estado de salud. De más está decir que el niño nació por cesárea. El bebé se caracteriza, además de sus nada comunes peso y estatura, por llorar más fuerte que los otros bebés y, como es de esperar: siempre tiene más hambre y come más que sus “iguales”. ¡Qué tal?.

Sorprende que, según versiones médicas, la diabetes sea una de las causas de esta anomalía; a estos niños que nacen tan grandes (pero que ninguno en el mundo ha nacido tan crecido como Muhammad Akbar) les denominan macrosómicos. Dicen los médicos que la madre, en su condición de diabética, debió someterse a una dieta mediante la cual se controlara el peso del nonato; como en este caso no fue hecho así el resultado fue el ya conocido. La madre, que dicho sea de paso tiene otros tres hijos, salió muy bien del singular embarazo.

 

uno

dos

tres

¡Las cosas de la naturaleza!.

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