El suicidio de la sinceridad

Cuando una persona decide ir de frente y decir siempre la verdad, es acusada de ser poco responsable

Es cierto que a veces no se miden las consecuencias que pueden tener las palabras sobre los demás. A Aquellos que tienen mucha seguridad en sí mismos o que tienen una autoestima lo suficientemente equilibrada, no les afectará lo que digan de ellos, ni será algo que los desestabilize demasiado. Sin embargo, hay personas con baja autoestima y que son inseguras y tímidas, a las que esas palabras pueden hacerles mucho daño. 

La sinceridad, en la forma de relacionarse con otras personas

En un principio, el engaño y la mentira nunca pueden ser vistos como algo bueno, van en contra de la razón y de los intereses tanto propios como ajenos. Lo normal, es que cuando hay relación con otras personas, el grado de sinceridad intente dosificarse en función de la persona a la que se dirija, porque puede ocurrir que decir algo negativo de ella, le afecte profundamente. 

Habitualmente, las palabras ayudan y son constructivas, sirven para impulsar lo mejor de cada uno, pero a veces la forma en la que se utilizan puede provocar el efecto contrario. Hay quien le concede excesiva importancia a lo que él otro le ha dicho, es cuando esa sinceridad se convierte en un suicidio. 

La sinceridad por encima de todo

Decir la verdad, es algo que se valora mucho siempre y ahí quien prefiere escucharla aunque duela antes que oír una mentira. Es cierto, que se debe decir con tacto, aunque no siempre es fácil hacerlo y más cuando a lo mejor no se conoce mucho a la persona a la que se está dirigiendo uno. 

Una cosa es la crítica..... y otra la sinceridad

Numerosas personas confunden la crítica con la sinceridad y,no tienen nada que ver. La sinceridad, requiere responsabilidad y es bueno saber diferenciarla puesto que se trata de ayudar a la otra persona. Por el contrario, la crítica solo cuestiona el cumplimiento de las responsabilidades de cada uno, cuando están son duras solo consiguen que la persona a quien está dirigida no quiera superarse y se de por vencido.

Usar palabras agresivas e insultos solo produce un efecto limitar la iniciativa del otro. Por eso normalmente, cuando se crítica el aspecto físico del otro suele provocar dolor. Porque el físico es algo que en pocas ocasiones se puede cambiar. También, suele ocurrir que se critique una forma de comportarse y quien lo hace cree que así el otro cambiara. Esto no es del todo cierto, puesto que nadie puede cambiar de forma de ser o de comportarse solo porque se lo digan los demás. Si realmente tiene que cambiar algo de su personalidad, lo hará porque esa persona no se sienta bien con lo que está haciendo, no porque se lo den decidido ni impuesto. 

Conclusión

Las críticas, más que tener una relación con la sinceridad, lo único que tienen es relación con los juicios sobre el otro y esas críticas el único objetivo que tienen es ir contra el otro sin aportarle nada que le ayude a mejorar como persona. Esos juicios no son objetivos y, no tienen el valor que algunos les dan de sinceridad, porque esas verdades no son relativas, sino absolutas y esas son las que en realidad no existen. La sinceridad, es una virtud en la que hay que tener en cuenta al otro y saber escoger el momento oportuno para decirle lo que se que se le quiere decir. Porque a veces, esa sinceridad se entiende mal y se puede llegar a convertir en un suicidio. 

 

 

 

El suicidio de la sinceridad

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