Walt Disney decía: “Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”. Los sueños han sido a través de la historia el motor principal de los grandes hombres para moverlos a conseguir sus propósitos y metas. Esos mismos sueños hechos realidad son los que hicieron de ellos ejemplos de la Historia para ser recordados.

Los sueños son imágenes que creamos en nuestra mente con las cuales asociamos anhelos o aspiraciones futuras que solamente se mantienen en el plano de las ideas y que nos despiertan distintas sensaciones como si en verdad acontecieran en el plano de la realidad. Muchos de estos sueños no llegan a concretizarse y terminan en el olvido.

Es en la etapa de la vejez donde cada uno de estos sueños se recapitulan, se estimulan los recuerdos y las reflexiones de todas las experiencias de la vida, dando lugar al remordimiento o a la satisfacción de haberlos o no logrado conseguir; una casa propia, independencia financiera, una gran pareja, una gran familia, un viaje, un negocio, etc.

Llegar a la vejez es una buena oportunidad de conseguir nuestros anhelos, o si ya se cumplieron mejorarlos, ya que las experiencias nos ayudan a reconocer las habilidades y potenciales de nuestro propio ser, eso facilita el proceso y lo hace más disfrutable para obtener la plenitud de nuestra vida.

Algunos consejos para comenzar a luchar por nuestros sueños son:

I.-Visualizar en la mente con precisión lo que se desea y escribirlo en una hoja de papel para leer diariamente.

II.-Preguntar el motivo por el cual se desea conseguir ese sueño.

III.-Hacer una lista de habilidades y virtudes con el fin de concentrarse en la materia prima que lo hará posible.

IV.-Establecer una serie de objetivos, metas y actividades para realizar diariamente por escrito y tacharlas conforme se realicen.

V.-Premiarse por cada objetivo, meta o actividad concretizada.

VI.-Disfrutar el proceso y los resultados.

 

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