Viva la recuperación del machote olvidado.¡Viva! Es que ya hacía tiempo que no sabíamos nada de Stephen Dorff y ¡eso sí que es llevar un abrigo! Bueno, tengo que confesar que el hecho de que no lleve camiseta ayuda bastante a que me haya quedado onnubilada. ¿De qué color decíamos que era el abrigo?

Es que la revista V-Man tiene el don de regalarnos estas portadas que provocan baba por doquier, pero la de hoy es una cosa. Madrecita del amor hermoso que eso sí que es tener una zona abdominal lustrosa y lo demás son tonterías. Ains, ombligo perfecto, abdominales perfectos, esos oblícuos perfilados a cincel… una cosa, una cosa. No sé, es que me daría igual que llevara una piel de rata muerta encima, ni cuenta me daría. En un gran esfuerzo de concentración, grande consigo centrarme en esa sonrisa pícara y ese pelo alborotado. Y ya no os digo si os dais una vuelta por aquí, a ver quién es la guapa que se concentra en algo.

Además, como de bien nacidos es ser agradecidos, el bueno de Stephen Dorff agradece a Sofía Coppola que haya conseguido renovar su interés por actuar y renovado su arte. El pobre estaba muy afectado y alicaído después de la muerte de su madre y ella confió en él y lo “redescubrió”, como si fuera algo nuevo. A mí desde luego me gana. Vale, confieso que me pongo frívola y el redescubrir los abdominales también hace mucho.

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