Ayer me reuní con unos amigos. Nos reunimos en un bar que está a la orilla de la carretera que conduce a Coveñas. Inicialmente íbamos a conversar de negocios pero, comprendiendo que éstos –lamentablemente- dependen de lo político, tuvimos que abordarlo desde nuestras diferentes perspectivas.

-¡No debes pensar así, Julián! –dijo uno de sus amigos- Uno no puede venir a matar a una cantidad de gente inocente, porque este no se resuelve “fuego contra fuego”.

-¡No me has entendido! No me gusta la violencia, pero, si viene algún violento provocador –borracho o drogado- ¿nos pondremos a conversar cuando nos maltrate a golpes? Lo ideal sería ignorando hasta que se calle o avergüence, pero viene golpeando y atacando, y no podremos ponernos como Mockus a “dialogar”… ¡Tendremos que atacarlo y con fuerza! ¿Crees que la guerrilla quiere un diálogo?

-¡No, Julián! –replicó su interlocutor- ¡Hace mucho que la guerrilla dejó de ser guerrilla! Son traficantes de droga, pero ese no es mi punto en cuanto a la violencia.

-¡Pero si le estás dando la razón! –intervino el otro- Ellos no quieren el diálogo ni la beligerancia política. Su interés está concentrado en comercializar la droga y ese es su negocio, tal como nació con los paramilitares. Éstos se desarrollaron, probablemente, en Montería en atención a los negocios de las grandes haciendas y, como todo negocio, debe sustentarse en una economía sustentable y Uribe acabó con eso.

-¡Seguro? –discrepó el personaje que se identificaba como universitario- ¡Yo no estaría tan seguro! Pero, aún así, el problema de nuestro país está en la educación, más que en lo económico. Si no se nos educa, no tendremos mejor criterio para identificar qué tipo de ideología política o que persona debe gobernar el país…

Hubo muchísimas cosas que se dijeron. No podría citar fielmente lo que aprendí de esta conversación, al punto que no permanecí callado.

-¿La mediocridad depende de la educación o de la formación para el trabajo? –observé- Permíteme ponerte el ejemplo sobre esta mesa. Muchas personas, en el supuesto de que viniese un borracho violento, tomarían las botellas que tienen sobre la mesa y se irían a otro lado. ¿No es eso lo que yo hice?... Salí del que fue mi país porque hay una serie de cosas “incorregiblemente” violentas, de enemistades y de envidias que un bocón tiene años patrocinando para movilizar una sarta de mediocres dispuestos en sus milicias a crear la dictadura del proletariado… Mi madre fue despojada de una de sus casas. La otra tuvo que venderla a un precio de regalo, pero hay cientos de persona que son desplazadas cuando Chávez invade casas y tierras con sus haciendas, y luego dicen (por los medios) que se trata de una “expropiación” ¡lo cual es mentira! (no han pagado lo que están robando) y, para colmo del caso, esas tierras que producían alimento, ganado y vegetales, lo que termina produciendo es otra barriada, ranchos, mismos que terminan vendiendo porque eso es una clase de negocio en un país que ha pervertido sus leyes, tal como sucedió en la URSS.

-¡Y fracasaron! –dijo otro- y la prueba es que Rusia sigue sola, pero jodiendo con otras.

-¡No diría que fue un fracaso! –agregué- hubo una gran transferencia de riqueza y de dinero, y esto es lo que está haciendo Chávez con sus hordas pero ¿De qué le sirve a una puerca colgarse un collar de oro o un arete en hocico? Lo que servía a producir riqueza –en manos inadecuadas- produce más miseria. He allí la razón que mueve la guerra de la narco-guerrila: Es un negocio que produce riqueza a quien lo maneja, pero violenta miseria a quienes la soportan y consumen.

-¡No! ¡No! Mejor veamos a Coveñas… ¡Dime tú, Julián! ¿Cuál es el problema de allá?

-¡Muchos, ciertamente? –respondió sorbiendo uno de sus tragos, evadiendo la pregunta- Y esta botella ¿es de aguardiente sin azúcar? –la miró y acotó- En estos días me vine con Alberto ¿saben que es diabético? Y, al leer la etiqueta, comenzó a beber confiado… ¡Tuvo un mareo! Se le bajó la tensión. ¡Ja! ¡Ja!  Y no se explicaba cómo…

-¡Obvio! –le dije, aunque estuve mirando fijamente a una de la chicas que atienden el local - Cuando uno comienza a descomponer las moléculas del alcohol, en el organismo, siempre hay trazas de azúcar… Esto es un truco para decir que “no engorda” o que “no es dañino” el aguardiente.

-¡Debe serlo! –acotó el cuñado- Por que no te has bebido más de una. ¡Ja! ¡Ja!

-¡Coño! –repliqué- es que el aguardiante “Antioqueño” sabe a tequila, o a ginebra. No es suave ni dulce como el que - a penas- tolero en Venezuela. ¡Esta caña quema! (deseando volver a mirar la morenita que observaba desde la barra).

-¡No! ¡No! –intervino el universitario- Se me van por la tangencial… No me dejan terminar.

-¡No? –replicó el cuñado- Es que monopolizas el tema de conversación y quieres que creamos (que opinemos) del modo en que tú ves las cosas. ¿Eres socialista o capitalista? ¡Dinos la verdad!

Convergieron multitud de opiniones, conceptos personales interesantes, y agradezco haber aprendido muchas cosas de estas personas modestas que no son pasivas ni se quedarán de brazos cruzados para hacer valer más su país; a pesar de no estar de acuerdo con los falsos positivos, la narco-guerrilla ni el paramilitarismo.

-¡No te conozco! –señaló el universitario- pero veo que tú no estás de acuerdo con una serie de cosas.

-¡Claro que no! Yo no puedo venir a imponerte mi opinión ni mi perspectiva. Sin embargo, te hago saber mi percepción de tu país, porque perdí al mío…

Cada país tiene el gobierno que se merece! –interpuso, coartándome- Ese dicho debe ser verdadero, tal como dicen.

-¡No es cierto! ¡No estoy de acuerdo! Y no lo tomo como un insulto porque me considero un refugiado en tus fronteras. Me siento como un huésped extranjero, aquí, donde hay miles de desplazados por la guerrilla y por errores económicos… Si estuvieras en Venezuela, comprenderías mejor la discriminación que están padeciendo muchos colombianos por el chavismo. ¿Sabes cuántos se han devuelto a Colombia? No desean volver a Venezuela… ¡Seguro lees periódicos o ves las noticias de la TV! Sin embargo, la economía, la buena reputación y el progreso que Uds tienen en Colombia hoy no se la deben a la guerrilla ¡Ni a la droga! Sino a esa lucha que han tenido en su contra con el Plan Colombia… ¡Yo no sé todas esas cosas que Uds sí saben! Chávez es enemigo de Colombia. Chávez no es enemigo de Uribe, ni de su gobierno, sino de Uds y de las personas que mueren por las actividades de la guerrilla y del negocio de la droga, a nivel mundial. ¿Sabes por qué lo digo? Porque él ha cedido espacio a las guerrillas en territorio venezolano, él ha defendido a los narco-guerrilleros en la palestra pública para que haya amnistía y les cedan –Uds- un curul político en el congreso. ¿Dejarán que los narco-guerrilleros los gobiernen? Eso lo deciden Uds, los colombianos, ¡soy un huésped! No puedo decirles qué deben hacer. Sin embargo -¡lo ha oído!- Chávez dijo que “Santos era la peor persona por la que los colombianos podrían votar” ¿Será así? ¡Mira! ¡No lo sé! No conozco los motivos ni las razones de nadie en este país… Tus compañeros han dicho cosas turbias de los que se postulan para ser electos como presidentes.

¡Déjame añadir! Antes de marcharme. Chávez es tan bocón (y Venezuela no lo merece, aunque una mayoría se haya equivocado, junto conmigo) que ha cometido otro de sus errores: Le ha dicho a Colombia –públicamente- que el hombre que él no quiere (homologado) es Santos. Ha dicho, por implicación, que las relaciones colombo-venezolanas no mejorarán si Santos llega a ser elegido presidente. Te pregunto, que ERES SOBERANO EN TUS OPINIONES Y DECISIONES, ¿necesitas que te diga lo que debes hacer? ¡No! Sin embargo, el más bocón de Latinoamérica ha confesado –públicamente- qué desea haga cada colombiano… ¿los coaccionó con sus amenazas “económicas” y el armamento comprado de Rusia? (entre otros) Intenta manipularlos y lo mismo ha hecho en Venezuela por una década (para mal).

No soy colombiano y he renunciado a mi nacionalidad venezolana ¡por vergüenza! Yo no acepto que el error de una mayoría me manipule y menos, que me gobierne. ¿Digo más? Sé de colombianos que recibieron cédulas “de identidad” con el compromiso de votar por ese diablo en Venezuela (no digo más).

¿Sabes cómo le chupan el dinero a los colombianos indocumentados? Yo he visto cómo. En la frontera y en las ciudades…

Colombia me ha recibido como a un hijo, un huésped de honor. ¡Allá! En Venezueal, la cosa es diferente y créeles a los tuyos cuando dicen que toleran muchos insultos porque, cuando un bocón como ese les dice: “Santos no”, en realidad, deben pensar POR QUÉ a Uds NO LES CONVIENE.

¿Será que el animal de uniforme verde tiene negocios con la narco-guerrilla? ¡Sépanlo e investíguenlos Uds! De mi parte, sólo sé que –¡Qué ironía!- en Venezuela levantaron una estatua en honor a Raúl Reyes. ¿Qué le deben los venezolanos a ese hombre? ¿Qué deben los colombianos a gente que mató parte de su pueblo?

En las guerras mueren muchos inocentes ¡Nadie la quiere! Pero no puedo hacerme cómplice guardando silencio… Hace poco hablabas de la Bíblia y quisiste caer en el error de ver a Jesucristo como un líder político ¿Por qué siempre toman las partes que les convienen?

-¡Verdad! –dijo Julián- Podríamos pasar horas en este circunloquio y pensarías lo mismo. Hay gente que quiere ayudar, pero depende de quienes se dejen ayudar. ¿Era otro político, revolucionario como Petro? ¡Él no era un guerrillero! Y pienso que fue un error de esa clase de amnistía pero, ¡qué le dijo a los hombres de sus días? “en al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Es claro el divorcio que establece entre lo secular y lo divino, separando la política económica de la administración de la iglesia.

-¡Hmm! ¿No tenemos que irnos? –preguntó a su compañero- Es casi la hora de llevar la droga a tu madre.

-¡Vaya! El modismo de Uds confunde ¡Ja! ¡Ja! Si estuvieran en Venezuela, quienes les oyen, pensarían otra cosa.

-¿Por qué? –inquirió Julián, observándome mientras se servía otro trago.

-Uds dicen “droga” a lo que nosotros decimos “medicina” y suena un tanto raro en mis oídos, pues, discriminamos en la terminología y decimos “droga” a lo que sirve de comercio al narcotráfico y a la drogadicción.

-¡Ah! Creo que entiendo.

-Y estoy seguro sentirías distinto cuando estés en una cultura que no dice “droguería”, sino “farmacia” que, a fin de cuentas, degenera de una palabra griega que significa “magia de las drogas”.

-Y ¿qué hizo Chávez con ese avión que dijo llevarse a Venezuela cargado de coca, desde Bolivia?

-¡No sé! Escuché ese disparate de cosas que dijo, pero –también- me parece un disparate que Venezuela le “regale” un auto a Evo ¿Qué me den uno a mí? que no tengo ni cicla.

-¡Te amañaste! ¡Te amañaste!

-¡Que va! –observé- Sólo estoy “traduciendo”, porque, la verdad, estoy “embolatado” ¡Ja! ¡Ja!

Pa las que sean! –invitó uno de los que no se querían ir, ofreciéndome otro trago.

-¡No! ¡Gracias! pero ¿Será que puedo imponerles mi voluntad en su derecho al voto? ¡Para nada! Si esto se complica más -para finalizar- aunque estoy dispuesto a luchar contra el chavismo, puedo tomar mis maletas y largarme a otro país: Soy su huésped.

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