Sorpresas te da la vida!! y qué, sorpresas; cuando se cree que todo está resuelto, por lo menos lo estructural, resulta que todo cambia.

He sido una mujer casada durante más de 15 años; el matrimonio en realidad, estructura la vida; le da un orden, unos planes, unos proyectos, un camino por el que se anda, una representación social; los muebles del hogar, la decoración, el mercado, los paseos; dan forma, no solo a lo que se vive, sino a lo que se es. 

Un día amaneces, como en la metamorfosis, siendo un bicho raro. Desayuno para la familia, los afanes de cada día, rutinas construidas, cuéntas económicas, pensar lo del almuerzo, siestas juntos, diligencias... pasan los días, los años, y está bien, parece que todo está resuelto; claro!! se sabe que vendrán contingencias, pero también, que seguramente, ellas no afectarán lo que se supone es, una decisión de vida.

De repente, otro día, amaneces siendo un bicho más raro, aún. Te descubres sola.

Por múltiples factores, no puedo decir que lo decidí, la vida misma me llevó a alejarme de todo lo que era. ¿Acaso, alguien podría tomar esa decisión por su cuenta?. Siendo un proceso de desarraigo, de ser arrancada, de dimitir, y hasta de olvidar, bastante complejo. Hoy, seis meses después, tampoco puedo decir que lo he decidido, la vida misma y sus sorpresas, de nuevo me han llevado a un maravilloso oasis, a una nueva forma de ser feliz.  

Durante años, he sido una fiel defensora del matrimonio, creo que es un acto valiente, amoroso, y necesario.

Como en la película de Frida Kahlo dicen, en  la celebración del matrimonio de Frida con Diego, " un MATRIMONIO es un acto de valentía cuando se cree que ambos se van a ser felicies el uno al otro; pero es un acto de mayor valentía, cuando saben que se harán desdichados"; es maravillosa la frase. En mi extraño caso, nunca me casé esperando que mi amado y valiente esposo, me hiciera feliz; me casé, y tampoco puedo decir que lo haya decidido plenamente, porque la VIDA me llevó a ese momento tan amoroso como necesario. 

El día de mi matrimonio, no me sentía con la plenitud de las películas, de novias encantadas; sabía bien, quién era mi esposo, sabía de sus noblezas, pero también de sus arraigadas batallas, sabía que no sería fácil; pero peor aún, sabía bien, quién era yo, y definitivamente, era peor.

Aún así, fueron 15 años maravillosos!! donde puedo decir, que el amor me transformó en alguien mejor, que fuí feliz, muy feliz, de una manera muy insospechada; en medio de algunos avatares, en medio de muchas victorias, en medio de varios señalamientos; al lado de un hombre único, y amoroso.. fuí feliz.

Al tomar otro camino, hace seis meses, no sabía, como ahora tampoco sé, qué pasaría.

Mi primer escollo, fue con el hecho extraño, de sentirme absolutamente desubicada, sin ser una esposa; sin saber quién era ahora en el día a día. Una suerte de destierro de todo. Ha pasado mucha agua dentro de mí, desde ese tiempo; momentos en los que he intentado retroceder,  otros, en los que he intentado entender, otros, en los que he intentado volver a encontrar, otros, en los que he intentado redefinir qué pasará, quién soy, qué haré.

Llegando a la importante conclusión: que finalmente... nunca se sabe. Día a día solo habría que vivir, aveces sobrevivir, cada día, y esperar.

¿Cómo puede uno decir, que nunca beberá más de esta agua, o que sí, lo hará?. ¿Cómo puede uno decir qué ya el pasado, es pasado, y que ya no será, de nuevo el futuro?.

¿ Cómo puede uno suponer tal dominio sobre la VIDA?

Por lo menos a mí, me ha quedado muy claro, que nada es tan seguro a nivel cinrcunstancial, entendiendo por circunstancial, todo lo que hace un eco, dentro de nosotros; pero también me ha quedado claro, que hay una fuente inagotable dentro de mí, de producción de alegría , de paz, de  creatividad vital, y de felicidad sorprendentes, que surgen como cuerdas de rescate, aún en medio de oscuros valles. Por fin, puedo decir como en la película " El exótico hotel Marigold", que al final, todo estará bien, y si no lo está, es porque aún, no es el final.

No llego a esta refrescante conclusión, basada en mis posibilidades o herramientas para lidiar con las tribulaciones, ni en estar preparada para la permanente posibilidad, de las sorpresas maravillosas de la vida; lo concluyo porque durante estos seis meses, he conocido a un Dios, tan maravilloso como el que me acompañó durante los 15 años de aventura con mi esposo; pero más íntimo, aquel que brilló, en mi total sequedad.

Un Dios que innegablemente está al tanto, me oye, me inspira, me rescata de hoyos perdidos; El mismo, es en sí la Vida, la Alegría, la Paz, el Silencio, el Amor, la Libertad.

Pablo sugería a los Corintios, que si podían estar solos, mejor no se casaran, y de esa manera se evitarían muchas angustias de la carne. Hoy creo, que el matrimonio, es maravillosos, pero extraño. Conozco esposos, que lo hacen más maravilloso aún, mi hermano y su esposa, son una de esas parejas que permiten entender qué es el matrimonio; y conozco también otros esposos, que lo hacen más extraño aún.

Nunca, nunca, nunca, se me pasó por la cabeza, la idea de vivir sin aquel hombre al que he amado tanto. Era mi esposo, y eso estaba incrustado en mí; como un feliz regalo, que me determinaba cada día, que también, aveces se convertía en ese tipo de pesadilla, que al despertar no agobia, sino enriquece aún más.

Fuimos una pareja que tal vez inspiro a otros; a algunos a ver en nosotros la intervención poderosa y maravillosa de Dios; a otros, a ver en cada uno de nosotros a un valiente; a otros, tal vez, a no casarse nunca.

Defiendo el MATRIMONIO, porque he creído en la amorosa construcción junto a otro, de caminos de vida sorprendentes; he creído en lo que Dios hace, a través del amor de las familias; he creído, en la importancia de morir, al amar, morir a tanto ego que nos habita. Y si bien, aún considero eso importante, he descubierto en ésta travesía, como esas SOPRESAS únicas, el hecho hoy ineludible, de que puede ser igualmente maravilloso, estar sin nadie; en dónde el amor ahora, puede ser para muchos... no con esto, anhelando la poligamia, creo; sino a un amor represado, que se dispara hacia la VIDA..

Es verdad que la soltería permite, como dice Pablo, concentarse de otras formas en la relación particular con el Creador de todo. Es verdad, que tal vez, como dice mi emotivo amigo virtual, el matrimonio no existe si cada esposo no es en realidad un ser evidente del Amor divino. Es verdad que las variables de la pareja pueden distraer, de algo interior a lo que es necesario prestarle atención; es verdad que finalmente, tal vez vuelva a ser la esposa, otra esposa, de un Van Gooh, un Woody Allen, y hasta de otro José Arcadio Buendía.

Es verdad que de manera maravillosa, ya no me interesa la ausencia de un príncipe, que no sea tan caballero, ni tan sapo; es verdad que tal vez, el estar sola, tenga el eterno riesgo de amar demasiado el estarlo y me colonice mi ego. Por ahora, solo puedo asegurar, que son impactantes, las sopresas que da la vida.

 

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