La sopa fría es un plato ideal para el verano, cuando las altas temperaturas hacen que no nos apetezcan tanto las comidas calientes. En esta época el estómago nos pide platillos refrescantes como ensaladas, frutas, helados o una cremosa sopa recién sacada del refrigerador.

Porque, ¿quién dijo que las únicas sopas que se pueden hacer son los típicos pucheros humeantes, tan sabrosas en el invierno, pero que en pleno verano nos harían sudar la gota gorda?

El gazpacho, la sopa de pepino, de aguacate o de frutillas son algunas de esas ricas recetas que nos hacen exclamar: ¡que viva el verano!

Gazpacho andaluz

Sin duda es una de las sopas frías más populares, no solo en España, sino alrededor del mundo.

Algunos atribuyen su origen a las Islas Canarias, otros al Mediterráneo, Andalucía y Extremadura. Y aunque el lugar aún es motivo de discusión, lo que es indiscutible es que su nacimiento fue posterior al descubrimiento de América, puesto que de este continente es oriundo su principal ingrediente: el tomate.

La pulpa de esta hortaliza se complementa con aceite de oliva, pan, ajo vinagre y pepino, aunque a la hora de servir se suele acompañar con huevo cocido, pimiento y croutons.

Se supone que la receta tuvo su antecedente en el Imperio Romano, donde se preparaba un compuesto de sal, ajos y aceite y se le añadía agua, frutos secos y vegetales. Con el transcurso del tiempo la receta original evolucionó hasta convertirse en lo que es hoy, un plato popular entre las clases humildes de Andalucía que se puede saborear en muchas partes del mundo.

Ajoblanco

Esta es otra sopa que proviene de tierras andaluzas y que se prepara con pan, almendras molidas, aceite de oliva, agua, sal y vinagre. Se suele comer con pedacitos de uva o de melón. Se supone que este plato tuvo el mismo origen del gazpacho, en el Imperio Romano, y después sufrió las variaciones que la convirtieron en la sopa que conocemos hoy.

Salmorejo

Esta receta, procedente de Córdoba, se prepara a partir de miga de pan majado con ajo, tomate, aceite de oliva y sal. Se supone que tuvo su origen en la mazamorra árabe, a la que se incorporó el tomate alrededor del siglo XIX. Suele acompañarse de jamón y huevo cocido picadito.

Tzatziki

La sopa fría de los turcos y los griegos se elabora con yogur griego, pepino rallado, aceite, zumo de limón, ajo, perejil, menta, pimienta o eneldo. En la zona del Mediterráneo se sirve para acompañar comidas picantes y aunque recibe el nombre de sopa, muy bien podría agruparse dentro de los smoothies de vegetales, tan populares hoy en día.

Vichyssoise

Aún se discute si su procedencia es francesa o estadounidense. Algunos dicen que la receta de esta crema de puerro y patata fue incluida por el chef francés Jules Gouffé en un recetario del año 1869. Otros aseguran que su autor fue un cocinero vasco, quien hizo una versión refinada de la popular porrusalda. Y otros más reconocen al francés Louis Diat como el creador de la receta, inspirado en una sopa que su madre preparaba cuando él era niño.

Borsch frío

Oriunda de Rusia, Lituania y Polonia, la receta varía de un país a otro pero consiste básicamente en un caldo de remolacha al que se añade crema ácida, yogur o kefir, así como huevo cocido, eneldo y perejil. Por su intenso color rojo es un plato capaz de alegrar la mesa más sencilla.

Sopa de aguacate

En México, esta es una de las sopas veraniegas más populares. Se prepara con aguacate, chile jalapeño, pimienta de cayena y cilantro, y pese a sus ingredientes simples es un plato lleno de sabor.

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