Tendemos a creer que son más felices las personas dotadas de un físico más bello. Sin embargo, la realidad no es tal.

En un estudio de la Universidad de Illinois se captó a una serie de personas para que completaran cuestionarios sobre su nivel de satisfacción con la vida y puntuaran su propio atractivo; también se les fotografió y grabó en un video. Entre las conclusiones, se vió que tanto las personas más agraciadas físicamente, como las menos, se sentían sin diferencias apreciables e igualmente satisfechas o insatisfechas de su vida.

También se apreció que las personas más felices, se consideraban a si mismas, más atractivas de lo que en realidad eran, y que era la gente más felíz, la que se fotografiaba con joyas, maquillaje y cortes de pelo más a la moda. Quizás el ser o no felíz con nuestra apariencia, no dependa de lo físico, sino de la autoestima y de la asunción de la propia personalidad. Qué bueno sería reflexionar sobre ésto.

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