En el Cristianismo se ha considerado a Dios como el gran jefe del cielo, el que manda por encima del mundo y dice lo que es correcto o incorrecto. De acuerdo con esta perspectiva él es el creador y amo del mundo, mientras el resto de los seres somos su creación. El creador está separado de su obra (es trascendente) y es el puro ser, la pura bondad, la pura verdad y la pura sabiduría. No hay nada más allá de él.

En la biblia vemos constantemente cómo es que este Dios nos pone a prueba, como si fuera un padre benevolente o iracundo. Esto es lo que hará que Job grite a los cuatro vientos: “Desnudo vine a este mundo, y desnudo saldré de él. El Señor me lo dio todo, y el Señor me lo quitó; ¡bendito sea el nombre del Señor!”. El señor dio la vida y dará la muerte, decidirá cuál será nuestro destino y nuestra fortuna.

Pero esta no es la manera en que el Hinduismo ha pensado nuestra relación con lo divino. En los Upanishad (los libros finales del sagrado Vedanta) se habla acerca de la misteriosa relación entre Atman y Brahma. Brahma puede ser pensado como el absoluto y Atman como el absoluto expresado en cada cosa y en cada ser humano. ¿Y qué es el absoluto? Podemos traducirlo como Dios. Es aquello que abarca toda la realidad.

La idea de la identidad entre Atman y Brahma está expresada en la famosa frase tat tvam así: tú eres eso. Ésta quiere decir que todos nosotros somos Dios desde nuestra misma individualidad. En este sentido Dios tendría caras infinitas y maneras infinitas de mostrarse: como piedras, ríos, montañas, estrellas, animales y personas. Cada vez que abrimos los ojos y vemos algo estamos teniendo contacto con lo divino: lo divino está en el mundo.

En este caso no estamos hablando de un Dios jefe o de un Dios rey, pues cada uno de nosotros somos la máxima realidad. Como dice una famosa frase mística: Todo está en todo. Toda la realidad está en cada cosa. Piensa en un holograma: cada parte del holograma contiene la totalidad de éste. Si lo cortas por la mitad volverás a obtener la imagen completa, y si cortas esa mitad en otra mitad, volverá a pasar lo mismo. De la misma forma se podría decir que cada átomo del universo contiene a todo el universo.

Se dice que cuando se alcanza la iluminación nos damos cuenta de que todos somos Dios y empezamos a comportarnos de esa manera. Esa es la vida del sabio iluminado. Y para botón sirve una anécdota: una vez una mujer fue a ver al santo Ramakrishna para decirle que por más que buscara no lograba encontrar el amor a Dios. El sabio sólo la miró y le dijo: ¿tienes a alguien a quien ames? Ella dijo: sí, mi sobrino. Entonces Ramakrishna respondió: pues entonces ya lo has hallado.

La iluminación

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: