milenio

Es que ya no somos los mismos.

Aquel último enero, fue cuando de manera compartida quizás como nos enseñaron los de antes, abandonamos la fila de los dubitativos y atrapados en el rincón del espejo; fue en aquellos días que tu certeza me asaltó enhiesta, con su belleza y potencia me atrapó, me hipnotizó, se hizo real y eterna, y luego se convirtió en mi religión, y también en mi fanatismo, y ahí, por sí misma, me fue salvando del delirio al bañarme con su riego, como una abundante agua bendita, una especie de elíxir divino.

Es que ya no somos los mismos, no lo somos cariño, felizmente… NO LO SOMOS.

Quizás fue también cuando mi abrazo sonrío con cinismo a tu melancolía y diluyó su sangre en mil y una letras, escritas en tu vientre caliente, justo antes que explotara emanando la lluvia líquida de estrellas blancas, y entonces, y entonces fue allí, cuando dejamos de ser los mismos.

Es que ya no somos los mismos, felizmente no lo somos.

No somos ya los que se reflejan en el mar oscuro de naúfragos arrogantes, ahora el vuelo de la cigarra se levantó en un viaje sin retorno; frente al amanecer dijimos quizás, después, no sé, y entonces, la luna nos cubrió con sombras, sombras que eclipsaron los tiempos, los pretextos y los textos, tan insistentes y persistentes que fundaron el renacimiento de nuestras almas, en almas sin argumentos.

Es que ya NO SOMOS LOS MISMOS, no somos los mismos de aquel tiempo, latente, gaseoso, quieto, pasado, día y noche, donde nos detuvimos, esperamos y creimos como feligreses que dan una oportunidad al desconcierto.

CARIÑO mío ya NO SOMOS LOS MISMOS, no lo somos, es un bien inútil engañarnos.

Ahora, mi cuerpo gime, hambriento al compás de tu nombre en el reclamo de aquel tango, y tus manos calientes desconocen mi ausencia; pero ahora, ahora si tú quieres, si tú quieres devolverte cariño, y crees en el eco de las olas, recoge los pellejos desperdigados de lo que eras.

En cuanto a mí, déjame en el puerto, en el puerto del poema, o en el primero que encontremos.

Es que ya no somos los mismos, es que ya no usamos piel rancia y acostumbrada, es que no quiero devolverme en el tiempo, es que es un bien inútil engañarnos, es que te quiero a la antigua.

Si tú, cariño, aún necesitas, lo que no fuiste,

escarba y usa si puedes,

nuestros restos en la playa

sembrados en la arena;

Allí donde nació la sirena,

que valiente y desafiante a la costumbre,

se lanzó al mundillo que pintó,

mientras, tú y yo cariño mío,

nos amábamos en la noche del milenio.

sin mirar atrás

no somos los mismos

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: