La Sombra por Jajime06

CAPITULO 3: SANTIAGO

Abro los ojos de repente, no puedo moverme, hay correas sujetándome las manos y los pies, me encuentro en una pequeña habitación recostado en una cama. Me duele todo el cuerpo, pero es soportable, trato de quitarme lo que no deja que me mueva, pero no lo consigo, una mujer entra a la habitación.

‒Hola ¿Te sientes bien?, de acuerdo, creo que es una pregunta muy tonta de mi parte, yo soy tu enfermera, mi nombre es KAREN‒me dice la mujer, que trae consigo una bandeja, se acerca a la mesa, y la deja allí‒Es una suerte que estemos platicando ahora mismo, ese accidente fue terrible.

Ahora lo recuerdo, intento ponerme de pie, pero es inútil.
‒Tranquilízate ‒me dice ella‒Sólo te lastimarás, te quitare las correas sólo si prometes que no saldrás corriendo, no dejabas de moverte y si no te colocábamos eso, te hubieras caído de la cama.
‒De acuerdo, lo prometo ‒y lo digo enserio, no sé dónde estoy, y el hecho de correr sin rumbo no es una opción.
KAREN me quita las correas y es un alivio, esas cosas comenzaban a lastimarme.

‒De acuerdo, ¿Dónde estoy?
‒Claramente te encuentras en un hospital, como ya dije, fue un accidente muy fuerte.
‒ ¿Dónde están mis amigos?
‒Bien ‒hace una pausa, eso no es buena señal‒Te diré esto de la manera más sensata que pueda. ‒ ¡Dígalo sin rodeos! ‒comienzo a impacientarme, la calma de ella me molesta.
‒Cuatro de sus amigos se reportan estables y uno de ellos se encuentra en cirugía, los demás…lo siento.
Se me revuelve el estómago al escuchar esas palabras, tengo ganas de gritar, comienza a dolerme la cabeza, trato de levantarme, pero la enfermera me detiene.
‒ ¡Lo prometiste!
‒Sí, lo sé, sólo quiero ver a mis amigos.

Se queda pensativa un momento, como evaluando lo que le acabo de decir, me mira fijamente y después de unos segundos asiente. Ahora sólo pienso en una cosa: «¿Quién sigue con vida?», la pregunta me da vueltas en la cabeza haciendo que me duela aún más; KAREN me ayuda a levantarme, al principio me cuesta un poco, pero con la ayuda que recibo de mi enfermera logro ponerme de pie.

Salimos al pasillo y sorteamos varias habitaciones hasta que KAREN entra en una de ellas, al principio dudo si entrar o no, pero después de unos segundos de pensar ingreso en la habitación. Reconozco a la persona que se encuentra en la cama, en cuanto RAQUEL me ve, se pone de pie y comienza a llorar. Su aspecto debe ser similar al mío, tiene una herida a lo largo de la ceja y el brazo, las cuales me parece han sido tratadas, además de un pequeño hematoma en la mejilla; se acerca a mí y me abraza.

‒ ¡Qué bueno que estas bien! ‒hace una breve pausa ‒La enfermera me dijo que tenemos suerte de estar con vida, ¿Sabes por qué me dijo eso?, ella no menciono otra cosa, ¿Dónde están los demás?
‒Cuando desperté, platique un rato con la enfermera y me dijo algunas cosas ‒no sé de qué manera contárselo, ni siquiera yo he terminado de asimilarlo, además, no se quien ha sobrevivido.
‒ ¿Qué cosas?

KAREN, que ha escuchado todo, me hace una señal para que salga de la habitación.

‒Yo se lo diré ‒noto un poco de compasión en su manera de hablar.
‒ ¿Puede darme los nombres de mis amigos fallecidos?
‒De acuerdo, les contaré todo.

Ella le cuenta a RAQUEL todo lo que ha pasado, hasta que llega el momento que, tal vez, no deseo escuchar.

‒De acuerdo, ahora pasemos a la parte difícil ‒dice KAREN ‒Las personas que no sobrevivieron al percance son Gabriela Castellanos, Carlos Guevara y… Daniel Lara.

Al escuchar los nombres de nuestros amigos, RAQUEL y yo nos abrazamos de nuevo, lloramos, algunas veces incluso gritamos, no puedo creer lo que está pasando; regresa el dolor de cabeza. Cuando ya ha pasado bastante tiempo, salimos al pasillo, OMAR, ANA y REGINA se encuentran sentados en el suelo, en cuanto nos ven se levantan y se acercan a notros, al parecer también han recibido la noticia, pues tienen indicios de haber estado llorando, claro, ahora recuerdo, Gabriela también era amiga de ellos, además de Carlos.

‒Hola, ¿Se encuentran mejor? ‒pregunta REGINA.
‒Sí, muchas gracias ‒contesta RAQUELl‒Siento mucho lo de Carlos.
‒Y nosotros sentimos lo que le paso a Daniel y Gabriela ‒Agrega OMAR.
ALAN ha salido de cirugía, los doctores dicen que se encuentra bien ‒Dice ANA ‒En cuanto despierte podremos visitarlo.

Estas personas son agradables, es lo que necesitamos todos, alguien que nos entienda para poder superar este amargo momento. KAREN nos trae una gran bandeja con algunos bocadillos, no recuerdo la última vez que lo hice y la verdad no me importa mucho, pero sé que debo ingerir alimento, así que tomo uno de ellos. Comemos en silencio, puedo oír la respiración de todos, observo como comen, como se miran unos a otros de vez en cuando.

Han pasado algunas horas, vemos a KAREN que se acerca de nuevo a nosotros.

‒Su amigo ha despertado, no se preocupen, ya ha sido avisado de lo ocurrido, al parecer lo está tomando de la mejor manera que puede, sería buena idea que fueran a visitarlo ahora mismo ‒nos sonríe y después se aleja.

Caminamos a la habitación de ALAN, rápido y en silencio y cuando llegamos, él se encuentra recostado en su cama, con los ojos mirando al techo, cuando se da cuenta de nuestra presencia se levanta un poco y trata de sentarse.

‒No, tranquilízate, venimos a visitarte ‒dice RAQUEL.
‒Me han contado lo que paso ‒dice ALAN ‒Ustedes ¿Se encuentran bien?
‒Tratamos de estar bien ‒contesto ‒ ¿Y tú?
‒Ahora si ‒contesta ALAN‒Se me clavo un gran cristal en el pecho, pero ahora lo han sacado, y bueno, estoy mucho mejor.

Escucho lo que ALAN dice y me quedo pensando, me parece que he visto esto en alguna parte, entonces recuerdo el sueño que tuve antes de que pasara lo de carretera, luego la cosa que traté de esquivar y que provocó todo esto. « ¿Qué abra sido eso? » me pregunto para mis adentros, fue algo extraño, y la única persona con la que tal vez podría platicar al respecto ya no se encuentra aquí.

Los padres de RAQUEL vienen por nosotros cuando ALAN se recupera del todo, decidimos quedarnos todos juntos hasta que ALAN pudiera caminar, lo que fue algunos días después. Avisamos a las familias de nuestros amigos fallecidos, esto ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida, escuchar el llanto de sus padres, hermanos, amigos, fue lo peor, pero poco a poco, las heridas se van cerrando.

Durante los meses siguientes, seguimos asistiendo a clases, OMAR, ANA y REGINA, se juntan con nosotros para comer todos los días, salimos juntos, incluso hemos accedido a que se muden con nosotros, como el espacio en el departamento no es suficiente para todos nosotros, decidimos alquilar una casa que se encuentra a unas cuadras de nuestro actual departamento, se podría decir que se han convertido en nuestros amigos, además he comenzado una relación con OMAR, que es la persona, además de RAQUEL, que me ha ayudado a superar poco a poco la muerte de mi mejor amigo.

Ha pasado un año después de aquella tragedia, aún los recuerdo, pero el dolor ahora es soportable, recordamos a nuestros amigos en cada oportunidad y los mejores momentos que pasamos con ellos. Realizamos todos los planes que habíamos hecho antes de sus muertes en su honor, es lo que hubieran querido, siempre disfrutaban de la vida al máximo.

Me encuentro frente a la computadora, en mi habitación, tengo mucha tarea por hacer, son las siete de la noche, pero no he dormido bien últimamente, por momentos pienso en dejar todo he irme a dormir, pero tengo suficiente fuerza de voluntad para no hacerlo, pasan tres horas y casi he terminado, así que decido dejarlo por ahora, tengo horas libres mañana así que lo haré hasta entonces. ALAN y REGINA han ido a una fiesta y ANA se quedará en el departamento de una de sus compañeras pues tiene que terminar un proyecto para su clase, eso quiere decir que sólo nos encontramos OMAR, RAQUEL y yo en casa.

Bajo a la cocina y tomo una merienda ligera, OMAR se encuentra allí, se acerca a mí, me besa y luego se dirige a la habitación. Hace poco que hemos decidido dormir juntos; pensar en esas cosas hace que me sonroje. Regreso a mi habitación para dormir y, como siempre, me coloco los auriculares, me recuesto junto a OMAR y pasado un rato el sueño me consume.

Estoy en un gran parque, sentado en una banca el cielo está despejado, con un azul hermoso, y el sol brillando en todo su esplendor, a lo lejos veo a niños jugando, ríen, corren y se divierten. Cerca de mi hay un joven sentado en el césped, al parecer disfruta al igual que yo del paisaje, después voltea y me ve, se levanta, se acerca, y se sienta a mi lado, comienza a platicar conmigo sobre cosas sin importancia, pero luego, cambia el tema drásticamente, su mirada se vuelve sombría se levanta y me señala.
‒Tu tuviste la culpa ‒dice ‒Por tu culpa ese hombre me asesino, tu mereces morir igual que yo.
‒ ¿De qué hablas? ‒me levanto de igual forma ‒Lo que dices no tiene sentido.
Entonces el joven mira al cielo, sus manos comienzan a cubrirse de negro, su rostro se baña en sangre, ni siquiera sé cómo es posible, doy un paso hacia tras, pero me tropiezo con una roca, él se abalanza contra mí, saca un hacha de no sé dónde y me ataca con ella…

Me despierto sobresaltado y mi corazón late deprisa, de acuerdo fue un sueño, no me ha pasado nada, estoy bien, me levanto de la cama y escucho que mi teléfono suena, es un mensaje de ANA.

"Recuerda que mañana es la fiesta de la universidad, debemos llegar temprano para preparar todo, sé que es tarde lo siento, descansa, ahora me voy a dar un baño."

Dejo mi teléfono en la mesa de noche sin responder el mensaje de ANA y me percato de algo raro, en mi escritorio hay una hoja de papel y junto a ella hay un lápiz que no estaban allí hace unos segundos, me acerco al escritorio y observo mejor, la hoja tiene algo escrito, lo leo y se me hiela la sangre, en el papel se encuentra la frase:

"Es el turno de ANA"

La Sombra por Jajime06

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