La Sombra por Jajime06

CAPITULO 2: SANTIAGO

‒Creo que será un muy buen fin de semana ‒dice ALAN al ver todos esos paquetes de alcohol, se acomoda los lentes y dice algo que no logro escuchar.

‒Claro, y más si logramos que Gabriela se desvista para nosotros ‒agrega DANIEL.

GABRIELA se queda callada, pone los ojos en blanco y se dirige a la caja para pagar, ignorando a DANIEL, los demás la seguimos. Cuando salimos del supermercado, tengo le sensación de ser observado, volteo a la derecha y me percato de una Sombra entre los árboles, la cual se queda parada sin hacer algo, trato de comunicárselo a DANIEL, pero cuando volteo de nuevo, ya no está. Me convenzo de que sólo es mi imaginación, necesito distraerme y entonces me doy cuenta de que la idea de este fin de semana tal vez no suene tan mal después de todo.

He programado el despertador a las seis de la mañana, me levanto de la cama pesadamente y voy directo a la cocina, tengo hambre, abro el refrigerador y saco un poco de la cena de anoche, la pongo en un plato y la caliento en el horno de microondas. Me siento y observo mi plato, hay un desorden en él, creo que debería aprender a servir la comida de forma más agradable o al menos, no tan horrible. Acabo con el contenido del plato rápidamente, lavo lo que ocupé, me dirijo al baño y me doy una ducha rápida.

Cuando salgo, voy a la sala, donde RAQUEL se encuentra mirando televisión, me ve y hace una expresión de alivio.

‒Buenos días ‒me dice ‒Creo que somos los únicos madrugadores el día de hoy.

‒Creo que sí, no es normal en mí despertarme a esta hora.

‒En nadie es normal, tal vez por eso soy tan rara

Escucho ruido que proviene de la habitación de DANIEL, así que él también se ha despertado y en cuestión de una hora, todos estamos listos para salir. Cuando abro la puerta, veo a cuatro personas que no conozco junto a la camioneta de ALAN, dos hombres y dos mujeres, todos ellos con maletas, que por lo que veo están sobrecargadas de quien sabe qué.

‒ Son compañeros de nosotros ‒ dice ALAN ‒Les presento a OMAR, CARLOS, ANA y REGINA ‒ señala a cada uno mientras dice su nombre ‒Nos acompañaran a la casa de los padres de GABRIELA, no les importa ¿Cierto?

‒Claro que no, siempre es bueno conocer a nuevas personas ‒dice DANIEL, que ya ha metido su mochila en la parte trasera de la camioneta.

‒Mucho gusto ‒dice el chico al que ALAN llamó OMAR, el cual me ofrece la mano como saludo, a lo que yo respondo de la misma manera.

GABRIELA insistió en que los acompañáramos ‒dice la chica llamada ANA‒Y me pareció muy interesante pasar estos días junto a un lago.

‒Puede llegar a ser muy convincente cuando se lo propone ‒dice REGINA‒Además nunca he ido a un lago, toda mi vida la he pasado en la ciudad.

‒Pues bienvenidos ‒ agrega RAQUEL.

Al último chico, llamado CARLOS, no parece agradarle mucho la situación, pues en cuanto nos ve se sube a la camioneta sin saludar. Primero me quedo ahí parado, viéndolo, luego me doy cuenta de que si él no quiere hablarnos está bien, no le rogaré a alguien que no conozco. Todos entramos por fin, primero le toca conducir a ALAN, luego a DANIEL y luego a mí, la casa de los padres de GABRIELA se encuentra lejos de la ciudad, así que necesitaremos que los demás también se turnen para conducir.

En cuanto nos ponemos en marcha, me recuesto en el asiento, me coloco los auriculares y me desconecto del mundo.

Me encuentro en un pasillo, tan largo que no puedo ver el final, miro a todos lados, las paredes son grises, altas y con grietas, el cielo es oscuro y sin estrella alguna; miro al frente y observo a alguien, una persona esta parada enfrente de mí, no dice nada, es una chica, el pelo le cubre la cara, observo sus piernas las cuales están llenas de marcas y rasguños.

Me quedo paralizado, sin poder moverme, tan quieto como ella, pero cuando reacciono, lo único que puedo hacer es tocarla, ella levanta la cabeza, y entonces no puedo creer lo que veo: el rostro, al igual que las piernas, está lleno de marcas, de la boca emana un extraño liquido color marrón, las cuencas de los ojos están vacías, me alejo un poco, entonces ella se acerca a mí, saca una daga de su entrepierna y me la clava en el pecho.

Alguien me despierta, es DANIEL.

SANTIAGO, ¿Estas bien?

‒Sí, que pasa ‒me recupero de inmediato, estoy sudando.

‒Es tu turno de conducir

Ya ha oscurecido, observo a los demás y veo que todos están dormidos, me coloco el cinturón de seguridad, y estamos de nuevo en movimiento.

‒Y ¿Te parece buena idea esto? ‒me pregunta DANIEL.

‒ ¿El qué?

‒Este viaje, al principio no te veías muy convencido.

‒Confieso que no me agrada mucho, pero si todos quieren ir, puede que no sea tan malo como me imagino.

‒Será genial, ya verás.

‒Eso espero.

‒ ¿Oye, puedo contarte algo?

‒Sí, ¿Qué pasa?

‒Bueno, lo que pasa es que ayer….

Y sucede, todo pasa muy rápido, con mi vista periférica percibo movimiento enfrente de la camioneta, volteo y observo lo que parece ser un bulto blanquecino, pero no puedo reaccionar rápidamente, esquivo a lo que fuera eso, todo se descontrola, comenzamos a zigzaguear, no puedo estabilizarme, no puedo más, la camioneta se voltea. Por un segundo el tiempo se detiene, hay cristales volando por todos lados, ciertamente estamos cayendo por el barranco que está junto a la carretera, en una secuencia de giros que no tiene fin, sólo puedo ver a DANIEL que está sangrando y entonces siento un gran impacto antes de desmayarme.

La Sombra por Jajime06

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