Solicitar una tarjeta de crédito a través de Internet supone una opción fácil y rápida, y la oferta aumenta día a día.

Los bancos suelen ofrecer a sus clientes una tarjeta de crédito en condiciones favorables asociada a su cuenta personal, con un disponible que puede ser modificado según las necesidades particulares, y un sistema de pago que puede elegir el cliente dependiendo de las condiciones generales establecidas. Estas tarjetas de crédito, además, suelen incluir otras prestaciones y servicios, en algunos casos de forma gratuita: Seguros de viaje cuando se utiliza la tarjeta para abonar su importe, seguros que cubren el robo, pérdida o extravío, etc.

Pero, en la actualidad, muchas entidades financieras ofrecen en Internet tarjetas de crédito, sin necesidad de cambiar de banco, pudiendo domiciliar las cuotas en nuestra cuenta corriente habitual, en condiciones muy ventajosas, que vale la pena estudiar detenidamente:

- Sin cuota anual por utilizar la tarjeta de crédito.

- Abono del importe dispuesto aplazado, mediante un porcentaje o cantidad mínima fija cada mes.

- Seguros gratuitos de protección de compras, viajes, pérdida de la tarjeta, robo o extravío.

- Posibilidad de utilizar el disponible concedido en la tarjeta de crédito como un pequeño préstamo personal, pudiendo solicitar una transferencia del saldo disponible directamente a nuestra cuenta corriente. El interés aplicado suele ser elevado, pero hay que tener en cuenta el ahorro de gastos de apertura y tramitación, pues se trata de un importe del que podemos disponer libremente desde el momento de la aprobación de la tarjeta de crédito con el límite disponible aprobado previamente, por lo que no existe la posibilidad de denegación, como sucede en la mayoría de préstamos personales.

Solicitar una tarjeta de crédio a través de Internet nos facilita los trámites y nos ofrece la oportunidad de estudiar detenidamente las condiciones, el interés aplicado, y todas las características de cada tarjeta, que son ampliamente detalladas en su página web.

Generalmente, la mayoría de entidades suelen requerir el envío del documento nacional de identidad y la última nómina de nuestro actual trabajo, para decidir si aprueban la solicitud de la tarjeta de crédito solicitada a través de Internet.

Lo más importante es leer detenidamente todas las cláusulas y condiciones, y hacer un uso racional de la tarjeta de crédito. Debemos tener en cuenta que, si optamos por aplazar el importe dispuesto, tendremos una cuota mensual a pagar cada mes, pero, por otro lado, esta opción nos permitirá fraccionar las compras, viajes, o hacer frente a un imprevisto, sin abonar su importe total de una sola vez. Hay que estudiar, pues, en todos los casos, las ventajas y los inconvenientes de cada una de las opciones que ofrecen las tarjetas de crédito, sabiendo que la cuota mensual se verá aumentada por los intereses correspondientes.

También es aconsejable hacer un seguimiento de las operaciones realizadas con la tarjeta de crédito, para no tener sorpresas desagradables a final de mes, y acudir regularmente al cajero automático para consultar los movimientos y el saldo, que será aproximado, puesto que, con el extracto mensual que nos facilitará la entidad, se suelen calcular los intereses y comisiones del total de las operaciones efectuadas con la tarjeta de crédito cada mes, indicándonos el importe exacto del saldo del que podemos disponer.

Por último, debemos anotar el teléfono al que llamar en caso de robo, pérdida o extravío, que se encuentra generalmente en el reverso de la tarjeta de crédito. Si no lo localizamos, lo podemos encontrar en la web de la entidad, que suele incorporar un servicio de atención al cliente telefónicamente y a través del correo electrónico.

 

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