Al solicitar un crédito bancario es necesario demostrar ante la institución financiera dos factores: la viabilidad como inversión, la capacidad de pago y la liquidez de nuestra empresa. Una manera muy sencilla de demostrar los puntos anteriores es demostrar el flujo de caja (cash flow) de los últimos ejercicios.

 

La ubicación geográfica y las perspectivas de desarrollo locales también son un elemento a considerar, pues son analizados por las financieras como un elemento de riesgo.

 

La calidad de las garantías que se ofrecen es algo que también debe tomarse en cuenta. Sean personales (titulares y fiadores) o hipotecarias (Fincas inmobiliarias, con un valor de tasación sin condicionantes).

 

La solvencia debe documentarse incluyendo el patrimonio neto (ratio Patrimonio Neto / Activo Total), la fincabilidad de inmuebles (libres de cargas o con carga hipotecaria residual) y la suma de la aportación de recursos propios a la inversión (ratio financiación propia versus la financiación ajena).

 

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