Muchas persona temen a la soledad, sin embargo y lo digo porque al igual que tu, tambien he sufrido con las inclemencias de verme solo, pero más alla de cualquier sentimiento, si sabemos como valorar la posibilidad de encontrar nuestros errores, tenemos la oportunidad de mirarnos a nosotros mismos, y librar una batalla por decirlo de alguna manera, para solucionara nuestras contradicciones, (Dario Coral)

 

 

Mi soledad tiene cuentas pendientes con migo,

y a su vez yo le debo más de una vida a la soledad.

Maldito sentimiento que me mantiene

que me sostiene despierto,

cuando lo incierto del mundo no se desvanece,

cuando la penumbra y la duda

son tan profundos y palpables

como las lágrimas que brotan de mi alma.

Pero ahí está, es mi soledad, luego, me envuelve.

Me obliga a pensar, a discernir a sentir

a olvidar y también a adorar.


Junto a mi soledad – porque es mía y de nadie más –

tengo la fortuna de volverme más loco
o volverme un tanto más cuerdo

pero en cualquiera de los dos casos

me siento libre y feliz.

 


Esa soledad que ahora siento, esta soledad de mi mismo

ha vendió a cobrar una vez más mi energía

mis sentimientos más oscuros,

a verme a la cara y decirme luego:

“ya ves, fallaste trágicamente de nuevo

no sos nadie, no sos mas que la simple amalgama

de la compañía que te dejó solo,

al pensarte así no podes más que abrazarme

asi que abrázame, y no me soltes hasta

que llegue el momento de precindir de mi”.


y me obliga a sentir lo que no quiero,

lo que se que debo pero no puedo admitir,

verme frágil y quebradizo

pero al fin gana la batalla, esta soledad mía

es mas fuerte que yo mismo, gana finalmente.

Al final lo debo aceptar: soy un ser humano,

y como tal mas allá de cualquier otra cosa,

ni soy bueno ni soy malo, soy lo que soy.

Puedo ser quien quiere salvar el planeta entero

o aquel quien con el olvido del consumo y el egoísmo

lleve mi hogar a ser esclavo en medio del abismo;

puedo ser el poeta de cabello largo, introvertido, soñador;

o el hombre inseguro de la corbata, que mira con desdén

a los demás mortales detrás del vidrio de aquel banco.

 

Pero soy yo, soy un ser humano, y mientras hago la historia

me hago a mi mismo

y es la soledad mi compañera para librar

esta batalla interna, al final ni pierde ni gana

la retorno al mundo, cual moneda que se canjea

por un poco de la verdad que anhelaba.

No se si soy bueno o malo, solo soy un tanto más viejo.

 

Darío Enrique Coral Mora

friedrich1170@gmail.com

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