Desde la Universidad Torcuato Di Tella, Karina Chrempacz, directora de Admisiones de Posgrados, confirma que “en general las compañías disminuyeron en este último año sus presupuestos en capacitación, por lo que están financiando en menor medida los posgrados a sus empleados”, aunque la desinversión en formación ejecutiva y desarrollo no se queda en los cursos externos e incluye a las modalidades de programas in-company, que el año último venían in crescendo teniendo en cuenta las ventajas que otorgan no sólo sus menores costos sino la posibilidad de elegir las temáticas que más se ajustan a las necesidades de las organizaciones.

 

“Sí, no sólo muchos menos alumnos de posgrados recibieron ayuda de sus empleadores para pagar sus estudios, sino que también se registró una menor actividad en materia de programas formativos a medida para empresas”, asiente María Alegre, directora del MBA de la UCEMA.

 

Aramouni también confirma la baja aunque habla de postergaciones. “La crisis tuvo un impacto más importante en los programas in-company, aunque la demanda terminó siendo bastante estable. Por otro lado el tema es que hubo decisiones de inversión en capacitación que se demoraron más de lo habitual. Igualmente algunas postergaciones o cancelaciones no se debieron sólo a temas presupuestarios, sino al clima general de negocios”, cree, lejos de un 2008 en el que las firmas buscaban negociar acuerdos con los institutos de enseñanza. Y encuadra la situación en una tendencia global, estimando que en el mundo la actividad ostentó bajas de entre 15% y 30% durante 2009.

 

En la Argentina, mientras, y según datos estimativos, hoy en día aquella relación de 80% cursos solventados por las compañías-20% pagado por particulares se dio vuelta, con porcentajes próximos a una relación 30% corporativo y 70% particular.

 

Pero claro que algo podría estar empezando a cambiar o al menos así lo cree Lozada. “El mercado está mostrando algún cambio de comportamiento. En las últimas semanas, se percibe que las empresas están volviendo a enviar a sus ejecutivos a programas de MBA y es posible que este rasgo se consolide en 2010. Pero claro que lo hacen de un modo muy selectivo y focalizado sobre los ejecutivos con mayor potencial”, considera el académico de la UADE, que de todos modos opina que la tendencia de estudiantes que se financian en base a sus propios ahorros seguirá marcando territorio, sostenida en las dificultades de las empresas locales, la incertidumbre de frente a la estabilidad laboral y las genuinas ansias de progreso de los individuos, siempre desde su visión.

 

Innovación en varios frentes

 

Entre las nuevas temáticas que las escuelas (según su especialización) ya incluyeron o bien tienen en mente imponer en los programas -fruto no sólo del (pos)contexto sino del propio interés de los alumnos- aparecen sobretodo apartados vinculados a control de riesgos, gestión de cambios o estrategias de crecimiento para pymes, que en algunos casos ya se venían implementando pero que ahora están siendo profundizados, lo mismo que ítems más clásicos como los referidos a finanzas, negociación, globalización, ética o liderazgo. Ello, acompañado por ciertos temas que vienen cobrando creciente relevancia y ganando conciencia colectiva, como ser sostenibilidad, responsabilidad social empresaria o el uso de la tecnología para el negocio, por citar tres ejemplos.

 

Pero la innovación va más allá de los contenidos. Hoy, ya sea para atraer demandantes del interior o del extranjero (primordialmente de la región), las escuelas de negocios vienen incorporando y adaptando diversos formatos que puedan captar los diversos segmentos, con un plus no menor: los convenios o alianzas con universidades del exterior e incluso la apertura de programas en otras latitudes de algunas de ellas. Aunque, la globalización hace que la tendencia también se produzca a la inversa. “Sí, por otro lado siguen desembarcando en el país universidades y escuelas de negocios extranjeras que se instalan con el doble propósito de captar alumnos para los programas en los respectivos países pero a la vez para incursionar en cursos presenciales locales de educación ejecutiva”, describe Vergani.

 

Volviendo a la perspectiva, lo concreto es que el segmento aún está calentando motores para lo que se viene. Y aunque en los pronósticos predomina el optimismo, desde algunas escuelas no descartan que los verdaderos coletazos de la crisis comiencen a sentirse recién en 2010. “Es una posibilidad que no hay que dejar de lado”, previene Chrempacz. Y si bien Ernesto Gore, director del Departamento Académico de Administración de la Universidad de San Andrés, percibe “cierta preocupación en los alumnos por el futuro, objetivamente hasta ahora el dato que manejamos es que los pedidos de inscripción e informes se mantienen en los niveles de años anteriores”.

 

Igualmente, lo que es seguro es que la tendencia por la cual la oferta a escala local se viene incrementando y perfeccionando en alternativas y alineamiento internacional no parece correr riesgos, aún a pesar de la gradual disminución del financiamiento. Y si bien un posgrado fronteras afuera siempre será un diferencial en la competencia por posicionarse lo mejor posible, la brecha con las ofertas académicas locales viene recortándose, con el plus de la diversidad de instituciones que apuestan por la formación ejecutiva, lejos de los tiempos no tan lejanos en los que el abanico de cursar estudios de posgrado se reducía a unas pocas universidades.

 

“El mayor lamento es que estamos muy lejos de aquellos tiempos en los que los grandes jugadores corporativos mandaban ejecutivos a granel. Hoy los demandantes importantes desaparecieron, no queda ni uno”, se lamenta un representante de una universidad, al tiempo que por otro lado destaca los beneficios derivados de la autofinanciación y la mayor conciencia de los estudiantes sobre la importancia de hacer estudios complementarios y elegir una institución que esté a la altura en calidad académica y alineamiento internacional. “Eso es lo bueno, ya que a nosotros también nos pone en el gran desafío de diferenciarnos e innovar permanentemente para no perder terreno”, finaliza.

 

Fuente: Cronista.com

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