A pesar de los pronósticos, el 2009 terminará resultando un muy buen año para las escuelas de negocios locales. La menor financiación corporativa no impidió que la demanda aumentara. Para el próximo año, las casas de estudio ya trabajan en ajustar sus planes de estudio a las necesidades de sus candidatos, que, como pagan de su propio bolsillo, tienen un nivel de exigencia bastante más alto.

 

La crisis financiera está produciendo un impacto ambiguo en las escuelas de negocios de la Argentina, que las hace terminar el 2009 con una demanda mucho más importante de la esperada. Es que mientras la inversión corporativa en capacitación disminuyó bruscamente al compás de la involución económica, esta misma coyuntura está haciendo que muchos particulares opten por pagarse sus propios cursos y así profundizar su formación ejecutiva para posicionarse mejor en tiempos de zozobra. Claro que esta oportunidad también representa un desafío para las instituciones, que en función de una demanda cada vez más selectiva deben aggiornar no sólo programas y contenidos, sino formatos y variables de internacionalización. En cuanto a lo que podría suceder en 2010, la perspectiva guarda sintonía positiva con lo sucedido este año.

 

En un mercado que abarca alrededor de 50.000 alumnos en todo el país -siempre con las especializaciones en negocios y finanzas a la cabeza de la demanda, si habla del mundo ejecutivo-, tal vez el rasgo principal del panorama es la confirmación de que la demanda contracíclica también puede darse en nuestro país, teniendo en cuenta que es una tendencia que se da más que nada en países desarrollados, sobretodo porque allí los ejecutivos tienen más y mejores vías para obtener financiamiento y poder pagarse sus estudios. Aquí, a fuerza de ahorros entonces, los particulares también vienen pisando fuerte, lo que obliga a las universidades a mostrarse más actuales que nunca en cuanto a contenidos, justamente para devolver esta inversión no tradicional. Por ello, además de incorporar nuevas temáticas, las escuelas de negocios buscan diferenciarse a través de la internacionalización, ya sea mediante alianzas con universidades extranjeras o bien con formatos que contemplan parte de los cursos en el exterior.

 

Pero el foco parece estar en los contenidos. “Sin dudas que los mayores esfuerzos de las escuelas de negocios están y seguirán estando puestos en la diferenciación y en el diseño de programas bien enfocados en resolver problemas concretos de la coyuntura, para detectar asimismo nuevas oportunidades que permitan crecer. La demanda será más selectiva y la competencia entre las instituciones aún más fuerte”, dice Gabriel Aramouni, director del Centro de Educación Empresaria de la Universidad de San Andrés. En este sentido, así como por un lado buena parte de las temáticas parecen estar vinculadas a cómo sobrellevar la crisis, por otro asoma la necesidad de empezar a analizar qué es lo que debe hacerse ya no en pleno temporal, sino después de la tormenta. “La gente se cansó de hablar de crisis, por lo que ahora el desafío (y también la estrategia) pasa además por plantear cuestiones que se refieran a cómo es el management después de la debacle. Todo ese contenido vinculado a los momentos críticos alimentó cierta onda negativa, entonces ahora el foco es también cómo se aprovecha el momento posterior a la crisis”, explica José María Corrales, director de programas y formación ejecutiva de IAE Business School.

 

“Lo que no se debe hacer es educar para la coyuntura. Por el contrario, el camino es preguntarse acerca de las necesidades de nuestros estudiantes en el mediano plazo para así orientar sus formaciones profesionales”, asegura en sintonía Juan Cruz Lozada, director de UADE Business School.

 

Mientras, si se habla de impacto, vale decir que finalmente la crisis está teniendo un efecto mucho menor al esperado, lo que explica también los buenos augurios. “Creo que tanto para nosotros como para gran parte de la competencia el 2009 terminó siendo un año normal, bastante similar al anterior en volumen de alumnos. Y si bien aún es muy temprano para vaticinar cómo se comportará la temporada próxima, por ahora se mantiene el nivel de consultas de los interesados”, cuenta Luis Vergani, director de la Escuela de Posgrado del ITBA. El académico remarca asimismo que los niveles de los aranceles a moneda constante se mantienen sin cambios y se ajustan siguiendo la inflación.

 

Se invierten las ecuaciones

 

En tanto, Leonar do Gargiulo, secretario de Extensión y Promoción de ESEADE, aporta una mirada particular acerca de los tiempos de la demanda. “El año está terminando estable, con la particularidad de que en muchos casos se corrió la demanda para el segundo semestre, ya que habitualmente es durante los primeros seis meses cuando se produce el pico de asistencia de estudiantes. En ello influyó no sólo la crisis sino también el contexto pre-eleccionario, por lo que en agosto el panorama estaba más claro y fue allí cuando muchos decidieron la inversión”, opina Gargiulo, de cuyas palabras se desprende el sesgo que los particulares le están imprimiendo a la demanda: desembolsos personales muy bien pensados que se orientan en virtud de decisiones bien pensadas a partir de programas, formatos, costos y contenidos.

 

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