El Síndrome de Ondine: si te duermes mueres

La mitología griega cuenta que Ondina era una ninfa que tenía un amante mortal. Este le prometió amor eterno y le juró que cada vez que respirara, su amor por ella se fortalecería. Su amante la engañó y le fue infiel. Ondina, enfadada, lo condenó a una terrible maldición: si el hombre se quedaba dormido, se olvidaría de respirar y moriría.

Es por esta razón por la que al síndrome de hipoventilación central congénita se le conoce como Síndrome de Ondina. La enfermedad fue descubierta en los años setenta. El origen es una mutación espontánea en el el cromosoma cuatro, el  responsable del sueño, aunque en raras ocasiones puede también resultar de un daño cerebral ocasionado por un accidente o complicación quirúrgica.

Cuando una persona afectada por el Síndrome de Ondina se duerme, su respiración se desconecta y sufre un paro cardiorespiratorio durante el sueño. Los afectados normalmente requieren traqueotomía y ventilación mecánica de por vida para poder sobrevivir. Los avances médicos han conseguido que no siempre sea necesaria una traqueotomía realizando terapias de oxigeno o utilizando medicamentos para estimular el sistema respiratorio. El uso prolongado de ventiladores puede ocasionar infecciones fatales y neumonía.

 

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