Síndrome Estocolmo

SÍNDROME DE ESTOCOLMO

VÍCTIMA - MALTRATADOR

SÍNDROME DE ESTOCOLMO es una denominación utilizada comúnmente en la Psicología y se refiere a la DEPENDENCIA por parte de la VÍCTIMA hacia su MALTRATADOR. Es un comportamiento basado en un sentimiento de culpa que provoca una actitud defensiva y protectora. Es decir, una persona, en este caso la víctima, defiende y protege a la persona que le produce algún tipo de mal como, por ejemplo, una violación o un secuestro.

EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO se suele dar entre dos personas donde el maltratador suele ser la persona dominante y crea en la víctima, la persona más débil, un complejo de inferioridad. En casos puntuales se puede hablar, incluso, de que la víctima se enamora de quien la lastima creando en ella una dependencia y la necesidad de ser tratada de esta forma. Es un mecanismo de defensa mediante el cual la víctima se identifica con quien le está haciendo el daño.

ORÍGEN DEL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Para ello, nos remontamos al año 1973 y viajaremos a la ciudad de ESTOCOLMO, la capital de Suecia. Por aquel entonces, un hombre atraca a un banco y la cajera se enamora de él. Ello conlleva una conducta de defenderle ante la justicia. En los siguientes años, los científicos analizaron el comportamiento humano realizando una serie de pruebas en mujeres que han sufrido maltrato de género y sufrido alguna violación. Este síndrome está fundado en la TEORÍA DE LA INDEFENSIÓN APRENDIDA.

Existen algunos casos que han cobrado fama mediática como fue, por ejemplo, el caso de la austríaca Natascha Kampusch. En 1998, a la edad de ocho años, se convirtió en el rehén de Wolfgang Priklopil, quien la secuestró un día a la salida del colegio. La llevó a su casa y la encerró en un zulo pequeño, donde la mantenía encerrada durante los primeros años. NATASCHA tuvo que dirigirse a su secuestrador como MI AMO. A pesar de todo, recibió comida y libros para poder estudiar desde su nueva casa. No le faltaba de nada. Su amo celebraba con ella su cumpleaños y la navidad todos los años obsequiándola, incluso, con regalos. A medida que avanzaba el tiempo, ella se ganaba la confianza de su maltratador, quien, más tarde, le iba dando más libertad. Primero, podía subir a la casa donde se duchaba y, más adelante, la dejó salir al jardín. Tras ocho años de cautiverio, obtuvo la oportunidad de huir y la aprovechó.

A lo largo de estos ocho años, se creó una estrecha relación entre ambas personas y, como él cuidaba de ella, Natascha no le sentía rencor ninguno. Más bien, lo defendió.

Actualmente, ha rehecho su vida, escribió un libro autobiográfico y se rodó un film basado en su historia. También en su caso, se ha hablado del SÍNDROME DE ESTOCOLMO.

Síndrome Estocolmo

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