Buda Purmina

Cuando una persona que preguntaba, no estaba en una posición para entender el significado real de la respuesta a la pregunta o si la pregunta misma estaba mal formulada, el Buda permanecía en silencio.

En los escritos, se mencionan algunas veces en las que el Buda permaneció en silencio ante ciertas preguntas que se le hicieron. Algunos estudiosos, se apresuraron a comentar erróneamente sobre el silencio del Buda al declarar que el Buda no dio respuesta a las preguntas, simplemente porque no se encontraba en capacidad de dar respuesta o sencillamente no sabía la respuesta. Aunque es verdad que el Buda no dio respuesta a preguntas de orden metafísico o de naturaleza especulativa, hay una razón por la cual el Buda mantuvo el silencio noble.

Cuando el Buda sabía que el que preguntaba no estaba en una posición de entender la respuesta debido a su profundidad, o si la pregunta estaba mal presentada, el iluminado se mantenía en silencio. Algunas de las preguntas a la cual el Buda mantuvo el silencio fueron:

¿Es el universo eterno?

¿No es eterno?

¿Es el universo finito?

¿No es finito?

¿Es el alma lo mismo que el cuerpo?

¿Es el alma una cosa y el cuerpo es otra?

¿El Tathagata (el iluminado) existe después de la muerte?

¿O él no existe después de la muerte?

¿Él existe o no existe al mismo tiempo después de la muerte?

¿Él ni existe ni no existe al mismo tiempo después de la muerte?


Buda Alter

El Buda, que había conocido la verdadera naturaleza de estas preguntas mantuvo el noble silencio sobre estos asuntos. Pero una persona común, que aún no está iluminada, puede que tenga mucho que decir sobre estas preguntas, pero simplemente sería puras conjeturas basadas en la imaginación.

El silencio del Buda frente a estas preguntas tiene más significado que miles de discursos, la estructura sobre la cual está construido el vocabulario humano relacionado a las experiencias, no puede tener esperanzas de dar a entender las profundidades y dimensiones de la realidad que una persona no haya experimentado a través de la percepción interna. En muchas oportunidades el Buda explicó pacientemente que el lenguaje humano es muy limitado para y no puede explicar la verdad ultima. Si la verdad última es absoluta, entonces no tiene punto de comparación con las experiencias mundanas y el entendimiento relativo, para ser comprendida en su totalidad. Cuando se trata de comprender con tan limitada concepción mental, la realidad se malinterpreta de la misma manera en la que siete hombres ciegos tratarían de describir a un elefante. El que escucha y no ha entendido la verdad, no puede comprender la explicación que le sea dada, de la misma forma que un hombre que ha nacido ciego no tiene una forma verdadera de comprender el color del cielo.

El Buda no trató de dar respuesta a todas las preguntas que le formularon, no tenía la obligación de responder a preguntas sin sentido que reflejaban el gran malentendido del desarrollo espiritual de aquellos que preguntaban. Él era un maestro práctico, lleno de sabiduría y compasión, siempre les habló a las personas comprendiendo perfectamente sus capacidades, habilidades y temperamentos para entender. Cuando una persona hizo preguntas, no con la intención de ganar sabiduría espiritual sino para buscarle las tres patas al gato, el iluminado no contestó. Las preguntas que fueron contestadas, tenían la intención de ayudar a la persona a la autorrealización, no para satisfacer su ego y demostrar su gran intelecto.

Fuente: Venerable K. Sri Dhammananda Maha Thera

Buda y Monje

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