abandonado

Siete días sin ti

Han pasado siete días con sus noches, una semana que te has marchado de mi vida. Una sorpresa devastadora, ingrata, donde yo; no encuentro la menor explicación. Imagino que causas, motivos, tiene que haber, pero aún en este momento no alcanzo a vislumbrarlos, tal vez el adagio aquel que dice, que el interesado es el último que se entera de las cosas más graves que suceden en su casa.

Son siete noches con sus días, que extraño tu presencia, tu sonrisa, tu perfume, tu calor y tus caricias amadas, que le daban a mi vida motivo de existencia, alegría, satisfacción y una felicidad casi perfecta. Hoy mi vida es un caos, un tormento, me invade una desesperación que me lleva al borde de la aniquilación de todas aquellas cosas bonitas que vivimos juntos, que las disfrutamos plenamente, al menos; yo; lo sentí así. Por mi mente, ni en mil años pasó una separación tan abrupta y desquiciante.

¿Donde está la explicación?

Me exprimo la mente tratando de encontrar una razón, un detalle, que me revele aunque tardíamente ese algo que te empujó a dejarme. ¿Acaso soy tan miserable a tus ojos para no merecer una explicación, por muy dolorosa o traumática que fuera? ¿Todos los años que vivimos juntos, mi amor por ti no se hizo merecedor de la más pequeña consideración y lealtad para echarme en cara cualquier ofensa proferida por mis labios, maltrato o des consideración?

Acá en la soledad en que me encuentro hoy, trato de recordar el mínimo atisbo de maltrato de palabra, de comportamiento inadecuado esgrimido por mi parte en contra tuya, amor. A veces me asalta la idea de que fui sordo, ciego, desconsiderado, amándote. Sabemos que no es suficiente el amar tanto a alguien y hacerla feliz, porque a veces esa felicidad está sujeta a otras circunstancias que no captamos o están fuera de nuestro control. Por ejemplo ha habido grandes amores que han llegado a su final no por falta de amor si no por demasiado, tal cual pasa con los celópatas, que por ser tan inseguros y egoístas, dudan del amor de sus parejas, pero; son ciegos ante su exceso y lo confunden con un amor sobre dimensionado al extremo.

tristeza

Puedo seguir lamiendo mis heridas sin consuelo: ¡Sabes las heridas de amor son traumatizantes porque; no son algo físico, algo tangible de lo cual defenderte, pero penetran con igual saña en tu corazón, en tu alma y en tu espíritu, por eso causan más dolor, porque estás inerme ante sus acometidas!

En este momento estoy lleno de un morbo insano por saber quien tiene tu amor ahora; que yo no lo tengo, quien disfrutará de tu presencia, tu calor, tus caricias, tu voz queda, tu mirada luminosa –Dios- que angustia. Sin embargo me consuela que tal vez, solo tal vez; tengas un recuerdo vago, desdibujado del rendido amante que fui, que puso todo a tus pies sin reservas, sin esperar nada a cambio, si en algún momento signifiqué algo para ti. Alguien pensaría que es un consuelo de tontos, el seguir elucubrando si se ha sido importante para alguna persona en especial o no.

¿Sin dudas?

Alguna vez me dijiste, que no dudara que me amabas hasta el paroxismo, que si algo tenías para darme sin ambages, ni reservas, ese era tu corazón, un corazón henchido, inflamado de tanto amor para mí. Eso dijiste palabras más palabras menos. Hoy las recuerdo con tanta nitidez como si las hubieras pronunciado en este momento.

Para muchos este pequeño relato del amor, de una pareja que compartió buenos y malos momentos, cuándo estuvieron unidos, suena baladí, sonso, y hasta ridículo, por no decir vacío. Podría ser eso y más, el amor, amigos míos; está hecho de esas cosas y más, pueden ponerle todos los calificativos que ustedes quieran pero; ni aún así pueden desvirtuar, lo sentimental, lo emotivo, lo trascendente no de lo relatado acá, sino de cualquier sentimiento humano que toque el corazón. El amor es así.

mancha1

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: