Qué se siente con Trastorno Límite de la Personalidad o TLP o Borderline

Mi corazón palpita como una patata frita. Eso decíamos de pequeños en el recreo seguido de: y late como el chocolate.

Nadie me comentó nada entonces sobre presión en el pecho como si se te viniera encima el techo ni de la ansiedad, y no precisamente de “tenerte a mi lado musitando palabras de amor…”

Busco y reivindico cualquier atisbo de mi identidad, esa que perdí un día mientras crecía o nunca llegué a tener, no lo sé, pero creo que a veces quiero tenerla e incluso lucho por ella, otras veces sin embargo me dejo flotar sobre la deriva de la vida y su “extensidad” de identidades clónicas y enlazadas.

Tengo que iniciar el juego de: “adivina qué emoción o emociones te embargan en este momento”, y es un juego al que siempre pierdo, y es una "jodienda" porque es de un solo jugador y ese único jugador soy yo. Pienso…intento…pero no, la presión de siempre en el centro del pecho, ese dolor emocional tan, tan intenso, que dan ganas de amputarlo de alguna forma y meterlo en una urna de vacío para liberarme. Me agota.

yin yang

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