Montaña Himalaya

Sharon Salzberg, nos enseña como la ecuanimidad es importante y cómo podemos fomentarla.

El cuarto Brahmavihāra es ecuanimidad donde el tono predominante es la calma (los cuatro Brahmavihāra son meditaciones diseñadas para cultivar las virtudes, las cuales son: Amorosa bondad o benevolencia, Compasión, Simpática Alegría y Ecuanimidad). En este gran espacio de inamovilidad de la mente, podemos conectarnos por completo con aquello que está sucediendo alrededor de nosotros y con otras personas, pero sin la habitual reacción que solemos tener de apresurarnos hacia aquello que nos place y retroceder ante aquello que no nos gusta. Desarrollar la ecuanimidad, en efecto, es como podemos forjar un espacio entre el miedo, el dolor y la compasión. Esta, es la forma en la que cultivamos la misericordia sin volvernos impacientes y forzarnos a ser felices, así, lograremos expandir una alegría altruista.

Sin ecuanimidad, posiblemente ofreceremos nuestra amistad siempre y cuando sea reconocida y apreciada, o por lo menos cuando sea correspondida con amabilidad. De esta manera, sólo estaríamos ofreciendo compasión hacia nosotros mismos cuando no nos sentimos sobrecogidos por el dolor y ofreceríamos compasión hacia otros, sólo cuando no nos sentimos sobrecogidos por su sufrimiento. Únicamente, ofreceríamos una alegría altruista sólo cuando no nos sintamos amenazados o envidiosos; cuando cultivamos la ecuanimidad, nuestra capacidad para conectarnos con otros puede florecer y por lo tanto no tendremos la necesidad de alejarnos o de aferrarnos a nada de lo que suceda en nuestra vida.

Algunas veces cuando enseñamos meditación decimos, “Siéntate como una montaña, siéntate con un sentido de fuerza y dignidad, se firme, majestuoso, natural y relajado en la consciencia. No importa cuántos vientos soplen, no importa cuántas nubes estén haciendo remolinos, no importa cuántos leones estén merodeando, se intimo con todo y siéntate como una montaña”. Esta, es la imagen de la ecuanimidad; nosotros, sentimos todo aquello que nos rodea y sin excepción nos relacionamos con todo eso a través de nuestro poder de de la consciencia y no a través de nuestras reacciones habituales. Practíca sentarte como una montaña algunas veces y permite que las imágenes, sentimientos y sensaciones vengan y vayan mientras que tu resides con firmeza viendo como todo se eleva y luego se desvanece.

 

Meditate on a Mountain

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