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Nuestra sexualidad en pareja y...

Las disfunciones sexuales, llevan implícita una gran importancia por lo que representan tanto en la vida de pareja, cómo individualmente, porque ellas están acompañadas de fallas y frustraciones de esta naturaleza. En la relación de pareja tenemos que abordarlas de una forma plural, cómo lo que es; un asunto de dos, pues mientras uno enseña una falla, el otro; por desinformación o ignorancia, temor, permite el ejercicio sexual en condiciones netamente inadecuadas.

No hay persona alguna, a menos que no esté en condiciones mentales normales, propiciar el fracaso sexual propio o ajeno. El individuo que presenta irregularidades de alguna índole, sean estas por desorientación sexual, emotivas, de alguna otra enfermedad o por consumo de estupefacientes, fármacos, drogas, etc. No es en lo absoluto cuestionable, por el contrario la negligencia, o negarse a recibir ayuda, si lo es indudablemente.

Lo mismo que exigirle a su pareja, frustrada sexualmente, que continúe normalmente su vida sexual en condiciones tan inapropiadas. Es necesario, de inmediato suspender la relación sexual, hasta tanto no se haya buscado la asistencia profesional del sexólogo o psicólogo, que les instruya de la manera de solucionar sus dificultades.

En otro orden de ideas, no son válidas las desvalorizaciones sexuales, durante las riñas de pareja, sentimentales, incluso llegar a las ofensas llanas, porque según la profundidad o gravedad de las mismas, tu pareja las resentirá como una traición a su intimidad y dignidad, independientemente de la veracidad o no de tales acciones. Eso de que; “te duele que te digan la verdad”, es un argumento intolerable y sin valor. La idea es reconstruir la relación. no destruirla.

discapacidad

Todos tenemos defectos

No podemos olvidar que nosotros al igual que los demás tenemos defectos y, que si alguna vez, te los llegaran a recriminar, lo deseable sería que te los mencionaran con respeto y consideración, que no te agredieran verbalmente y menos que te humillaran. Tenemos que tener en cuenta que la descalificación sexual, entre otras cosas produce, daño moral y psicológico, de hondo pesar para la persona que está siendo agredida en su integridad íntima. Ya en esta instancia, no bastarán tus disculpas, ni tu lloriqueo pidiendo perdón.

Hay una comparación que viene al pelo. Cuando abrimos un hoyo en el suelo, todos sabemos que después de haber extraído la cantidad de tierra que sea, cuando vamos a taparlo; la misma no cabe, sobrándonos una buena cantidad y pasará bastante tiempo hasta que podamos meterla toda y a lo mejor no lo logramos. De esta dimensión es el daño producido en la personalidad de la persona que hemos agredido y humillado. ¿Ven la similitud?

Más de uno de nosotros, conocemos de casos donde una persona ha sido agredida no solamente de manera verbal y psicológica, sino que también le han infringido daño físico. Y hemos observado como desaparecen los moretones, rasguños… Pero las humillaciones sufridas por motivos sexuales han sido perdurables y las han marcado para toda la vida. No te escondas detrás de tu sinceridad, no la esgrimas como un objeto de agresión para menospreciar a los demás. Sin embargo tú no estás exento de que te administren la misma medicina; los demás de hecho pueden usar esa misma sinceridad (ajena), para agredirte.

Complicidad mutua

Nadie escoge fallar, y menos disfrutarlo. Lo común es quitarle importancia, y seguir con las funciones sexuales como si nada pasara. Por supuesto que esto constituye un error de marca mayor. No olvidemos que lo que no afrontamos se repite. Saber y callar las disfunciones sexuales, es representativo del error de ambos al entrar a jugar una complicidad mutua, para luego llegar a episodios como este, “Es que no sabes estimularme, tú fallas y yo participo, para no entrar en detalles… no solucionaremos nada discutiéndolo”. Tal principio compulsivo va a predominar en su subconsciente. La terapia psicológica es una opción, pero; ellos no creen en ella, prefiriendo ser tolerantes.

La sexualidad es uno de los pilares fundamentales de la pareja como tal y del ser humano en general, por tanto es algo que hay que cuidar de manera especial, con delicadeza, cuidando los detalles, con consideración. La mitad de la vida tiene que ver con la sexualidad, sí; nuestra vida sexual es pobre, inmadura, enferma, llena de entuertos y frustraciones, en ese mismo sentido nuestra existencia estará marcada por el desasosiego y la infelicidad.

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