trabajo artesanal

¿Cómo es ser ARTESANO en la realidad social Argentina hoy en día? Es una pregunta que muchas veces me hago cada vez que veo a los parcheros, los viajeros, los locos, los artesanos, los manteros, y muchos apodos más que deambulan al igual que ellos por cientos de pueblos y ciudades, yendo tras organizaciones de ferias, festivales culturales y regionales, o simplemente viajando por nuestro país, armando sus puestos, repletos de artesanías creativas y llamativas para cualquier ojo observador.

Es necesario reconocer que artesano, es aquel "sujeto" que paradójicamente "no esta sujeto" a las normativas sistemáticas de nuestra sociedad en cuanto relación de dependencia laboral, por lo contrario realiza una economía auto-sustentable: el artesano dedica su tiempo a fabricar artículos que luego puede vender/intercambiar/trocar.

Es decir, el trabajador corriente, dependiente del sistema establecido, cambia/vende su fuerza de trabajo por un salario (empleados de comercio, mozos, operadores fabriles, choferes, docentes, enfermeros, etc) , o que por motus propio, cumplen horas de trabajo en un emprendimiento para poder re-vender artículos de consumo diario (almacenes, tiendas, kioscos, panaderías, verdulerías, carnicerías, etc).

Ahora bien, el artesano también es un vendedor, pero con la enorme diferencia de que el artículo que vende no es fabricado en serie, sino más bien un elemento único y exclusivo. La rama de desarrollo de artesanías que podemos encontrar son variadas; van desde alfarería, textilería, botánica, carpintería, luthería, orfebrería, tallado, pintura, tejido, entre otros. Y lo más importante es la creatividad, originalidad y genuinidad del elemento fabricado artesanalmente, inclusive podemos hablar de una alta calidad, muchas veces superior a un producto fabricado en serie o importado "made in China".

El asunto que se pone en juego aquí es la valoración del producto artesanal. Es relevante destacar que en nuestro país no se valora al producto artesanal y hasta se lo llega a considerar de una calidad menor a lo producido en serie. Si pensamos a qué se debe esta normalización del consumo de productos artesanales versus productos en serie, podemos remitirnos especialmente a la década de los '90 con la llegada de los famosos "todo x 2 pesos" donde se vendían a mansalva artículos importados de países asiáticos de pésima calidad pero a un precio sumamente accesible, lo que produjo una mirada degradante y desplazante a quien realizaba artesanías y productos manufacturados. Por ende, como tódo lo que se naturaliza, la sociedad comienza a considerar que una artesanía "debe ser barata" ya que pude tranquilamente reemplazarse por un paupérrimo artículo de "bijou" importado en un "freeshop".

Entonces estamos ante una dicotomía: por un lado el valor económico del producto artesanal que debe ser acorde a dos puntos: el material utilizado y la fuerza/tiempo de trabajo del artesano, por lo que seguramente superará al valor de una "chuchería" importada. Por otro lado el reconocimiento de la sociedad al valor de lo artesanal, más allá del valor monetario, hablamos de un valor cultural, que debería realzar la calidad, la creatividad, la genuinidad del producto artesanal casi como una identidad propia de una región.

Para variar, el fin de semana del primero de mayo, se realizó en varias ciudades una serie de ferias organizadas por asociaciones de artesanos y feriantes que convocaron a decenas de trabajadores de este rubro de toda la región. Personalmente visité la uno de los eventos realizados en la ciudad de Río Cuarto, Córdoba, (Argentina). El espacio designado para esta feria fue la Plaza Roca, del centro de la ciudad, lugar estratégico debido a la gran concurrencia de turistas, y ciudadanos que abarrotan la ocasión, aprovechando estas fechas "claves". En la semana de Pascuas también se realizo el mismo evento, pero en comparacíon se pudieron observar algunas diferencias, particularmente en un decrecimiento de las ventas por parte de los feriantes, no obstante, el evento tuvo una gran concurrencia y una animada voluntad por parte de los organizadores y artesanos, quienes conscientes de la situación económica del país no bajan los brazos y le "ponen el pecho" a la realidad social; siguen produciendo y viajando de feria en feria.

En una de las tantas charlas que tuve con artesanos de la feria, me quedo con una frase que puede describir al artesano en la Argentina: "La sociedad corre detrás del consumo programado, pero nosotros los artesanos, sabemos que ese consumo no es el nuestro, nosotros surfeamos la ola del consumo, y mientras podamos vivir sin preocuparnos, somos felices", o como también dijo un viajero: "el artesano es uno de los pocos que ama lo que hace".

Asimismo creo que es muy importante que como sociedad comencemos a replantearnos nuestro impulso de consumo "programado" y pongamos atención en los productos artesanales, alimentos orgánicos de pequeños productores, etc. De este modo estaremos colaborando no sólo con un incremento del circuito monetario local-regional, sino también cortando lazos con las multinacionales que explotan des-humanizadamente a niños y mujeres por miserables salarios para que ud pueda comprar a un precio tan insignificante un artículo importado. (L.V.)

Foto: Feria de Artesanos Rio Cuarto (Facebook: https://www.facebook.com/artesanosriocuarto)

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