Parientes

Algunas veces las personas se sienten atraídas por alguien de su entorno familiar. La sociedad no lo admite y lo critica puesto que no lo considera correcto. 

La atracción física representa el interés que siente una persona hacia otra. Esto se suele producir entre personas del mismo género, o del género opuesto dependiendo de la orientación que se tenga. 

En ocasiones el gusto por alguien, no guarda relación con la razón y a partir de aquí cuando se comienza a sentir atracción por algún familiar, lo más normal es que esta se sienta por algún primo, y en la menor parte de los casos esta se puede sentir también por algún tío.

Cuando esto ocurre quien siente la atracción suele disimularla ya que la sociedad lo considera como algo inmoral. 

Atracción por un pariente 

Se pueden producir diferentes circunstancias para que este tipo de atracción pueda surgir. Un primer caso se puede dar entre dos parientes  que se terminan de conocer, bien porque no se han reunido nunca bien porque viven en diferentes ciudades. 

El segundo caso se puede dar entre dos parientes que a pesar de que sí mantienen una relación familiar y han pasado tiempo juntos, sin apenas ser conscientes han comenzado a sentir una fuerte atracción mutua. 

El límite moral se encuentra en cada persona

Es posible que sentirse atraído por un familiar cercano, se puede considerar como algo normal, pero en determinadas circunstancias este tipo de relación puede ser considerada como una enfermedad mental. 

Ya que existen casos extremos que rayan la inmoralidad y son considerados como un grave problema. Entre estos están las personas que se sienten atraídas por sus hermanos. Y es que sentir atracción hacia un familiar tan cercano, en términos biológicos puede resultar contraproducente, puesto que sí se diera el caso de que se produjera un embarazo, ese niño nacería con un alto riesgo de padecer enfermedades de tipo congénito. 

Todos sabemos que los sentimientos son difíciles de controlar, pero estos casos escapan del entendimiento humano. 

Para finalizar

El ser humano en muchas ocasiones se guía por los impulsos y aunque cada uno es libre de hacer lo que quiera y es dueño de ponerse su propio límite. Hay líneas rojas que no deben cruzarse bajo ningún concepto. Puesto que superan todos los parámetros de lo que puede ser considerado como tolerable. Una de las características fundamentales del ser humano y que los diferencia del resto de especies es la de razonar, si no la utiliza o hace cosas que solo sirven para satisfacerse a sí mismo, está transmitiendo la idea de que no existe ninguna diferencia entre los animales y los seres humanos. 

 

 

 

 

 


 

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