El sentido común es la primera información con la que somos dotados al nacer, que vamos descubriendo su uso con el tiempo, a través de las experiencias cotidianas, hecho que confirma que nadie posee conocimiento cero, y que por lo tanto puede participar en la construcción del ideal trazado.

El sentido común es el primer mecanismo de defensa con que contamos, atravesar la calle en el momento que el semáforo pase a verde, asegura conservar la vida.

Como padres si el niño recién nacido llora, el sentido común nos indica que algo anda mal, tiene hambre, frio, hay que cambiarlo o simplemente necesita saber que no está solo.

En la generación de inventos si que opera, ante la dificultad de manipular pesadas maletas por el pasajero encartado, el sentido común bien agudizado produjo la solución fusionando dos inventos existentes, la maleta y las ruedas, para dar vida a la maleta con ruedas, éxito financiero asegurado por largo tiempo.

En nuestra vida cotidiana siempre necesitamos recordarlo y aplicarlo, es la clave para salir de las dificultades aparentemente graves o sencillas, seguir patrones universales en numerosas ocasiones es la solución, como el semáforo ya citado.

El sentido común necesita de la paciencia para tomarse un poco de tiempo antes de actuar, la vida acelerada en la exigencia de ahorro del tiempo, que no sabemos para que lo necesitemos, nos lleva a ignorarlo.

En investigación es el primer paso, confrontando ideas que corroboren lo existente o dando origen a nuevos saberes.

Lo que sucede a menudo, es que subestimamos su poder, creyendo que solo los profesionales universitarios y los científicos, pueden investigar y dar origen a nuevos saberes.

En la actuación de los grupos de pensadores empresariales, en numerosos ejemplos, la participación de un humilde tercero, la señora de los tintos o el portero en otras ocasiones, proporcionan la solución al problema, que ha concitado su reunión y largas horas de discernimiento,

Un ejemplo de ello es la solución al problema de incrementar las ventas de una crema dental, después del desgaste en tiempo y debate, la señora de los tintos proporcionó la solución: “sencillo hagan más grande el rotico del tubito de crema y listo”.

El sentido común sumándole mayor conocimiento con ética, nos debe llevar a un mundo mejor para todos.

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