Ardillo mascota de color marrón con blanco regalón

EL SEÑOR MORCHU

El señor Morchu era un ardillo que vivía en nuestra casa, era la mascota de mi hijo menor, estaba mi hijo en ese tiempo de diez añitos por lo tanto la que le veia lo de la comida al ardillito era yo, su mamá.

El señor Morchu tenía su propia vida y sus gustos también; era un ardillo muy especial. Cuando le daba la gana se salia de su casita azul con techo blanco y se iba hacer sus andanzas suelto por todo el departamento, se iba a buscar semillas y comida y recorría hasta los lugares más escondidos como era jugar detrás de la lavadora en el lavadero.

Un día a mi hijo se le ocurre la genial idea de salir a comprar al supermercado y le gustaba pasar a ver las mascotas que se encontraban en un local cerca de ahí. Vamos caminando, cuando en eso ve a una ardillita que se puso con sus patitas en el vidrio como diciéndole llevame!! llevame!!, mi hijo con su corazoncito no lo dudo ni un instante y me dijo: mamá, vamos por favor esa ardillita me está llamando!!; le dije: a ver, espera un poco; como que la ardillita te está llamando si no hablan., y me contesta: sí, si se que no hablan!!; pero ella me está diciendo con sus gestos que me la lleve para compañía del Sr. Morchu. Yo lo miré y sólo sonreí diciéndole; está bien!!, vamos a buscar a esa ardillita; ay Dios mio!!; más mascotas!!.

 Le dije: espera!!; que te parece si vamos al supermercado y de ahí vamos a comprar la hermosa ardillita esa que te llamaba. Te parece!! a lo que respondió: siiiiiii!!!! me parece genial!!. Fuimos al supermercado, compramos la mercadería de la semana y con el carro tuvimos que ir a comprar la ardillita; le compramos una casita azul con techo blanco y un bebedero para tomar aguita.

Cuando ibamos camino a casa le pregunto: que nombre le colocarás a tu ardillita papito? y me contesta: sabes que mami; mejor se la regalaré a mi hermano, será una sorpresa para él; así los dos tendremos un ardillo cada uno quieres?, así que le contesté: sí, si me parece muy bien que le regales la ardillita a tu hermano.

Cuando llegamos a casa, no alcanzamos a dejar la mercadería en el piso para ordenarla; cuando ya mi hijo mayor la tenía en sus manos. Ese niño estaba felíz porque le encantan los animalitos. Así que entro a su dormitorio y le digo: te gustó el regalo de tu hermano hijo?; me encanto mamá, gracias; se llamará señorita Ivi, así le puse mamá, te gusta el nombre?. sí, si me gusta es lindo como semejanza al señor Morchu.

Así que se la presentamos al señor Morchu, le dijimos: mira señor Morchu acá te trajimos compañía; eso sí, portate bien con ella!!; pobre de ti que la enamores!!, el señor Morchu la queda mirando con ojos fijos y sin moverse como embobado ante tanta belleza por su color blanco entero de su compañera, ya que él era de color ámbar con blanco; quizás pensaba en la mezcla de colores al juntarse.

 

ardillo mascota de color marrón con blanco regalón

Luego pasaron los días y el Señor Morchu se escapaba de su casita azul con techo blanco y se iba hacer sus andanzas por toda la casa; cuando un día encuentra la casita azul de la Señorita Ivi y le rompe con sus afilados dientecitos para que ella se escape junto con él a disfrutar de la vida y de su amor.

Al tiempo después; la Señorita Ivi se comienza a sentir decaída y le había cambiado el color de su pelaje; ya no era esa blanca ardillita Siria, sino que era de color de su amado Morchu; su pelaje se había puesto de color marrón con blanco, ella estaba embarazada.

Al tiempo nacieron los hermosos y bellos bebés; tuvo seis hijos la ratona, pero un día que mi hijo menor se acerca a su cajita, ya no vivía en su casita azul con blanco sino que en una cajita de plástico de color naranja, mi hijo se da cuenta que a un ardillito bebé le falta su manita, le colgaba de un pedacito de piel, había nacido con ese defecto y su mamá la Señorita Ivi se la cortó y prefirió dejarlo sin manita, ese bebé era el más chiquito, era una beba, porque era una ardilla.

Se cuidaron mucho durante todo su crecimiento, había que levantarse en las noches a buscar a la Señorita Ivi porque se iba a donde su amado a jugar y a escaparse.

Al tiempo se queda dormido para siempre su querido Señor Morchu, el ya estaba viejito, tenía tres años de vida; ella se entristece, lo busca desesperadamente por toda la casa y ya cambia su actitud y no quiere estar más con sus bebés. Tuvimos que separarlos y ella se quedo solita y triste, al tiempo ella también nos deja y parte junto a su ardillo Morchu, dejando a sus bebés solitos, ellos fueron creciendo y llendose junto a sus papás uno en uno por distintas circunstancias, y sólo quedaron los dos bebés mayores por un tiempo prolongado haciéndonos disfrutar de sus vidas y sus juegos.

El Señor Morchu y la Señorita Ivi se amaron y nos dejaron la enseñanza que aunque se este lejos de quien se ama y se quiere siempre vuelven a encontrarse.

 

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