Beneficios para la salud del corazón

El senderismo o caminatas en un entorno natural, cuando se realizan siguiendo una serie de recomendaciones, aportan importantes beneficios para nuestra salud cardiovascular tanto en la prevención como en la recuperación de diferentes trastornos.

El senderismo se incluye en los denominados deportes aeróbicos, que son aquellos en los que nuestro organismo necesita la presencia de oxigeno de forma constante para de este modo poder obtener la energía que se necesita para su realización.

Gracias a esta constante necesidad de oxigeno, la capacidad de nuestro corazón para responder al esfuerzo va a ir aumentando progresivamente, ya que las cavidades de este, sobretodo los ventrículos, van a aumentar de tamaño y sus paredes musculares también van a engrosarse y fortalecerse. La consecuencia final es que el flujo de sangre que salga del corazón en cada latido irá aumentando según progresemos en nuestro esfuerzo.

La actividad muscular que realizamos mientras recorremos una determinada senda, va a fortalecer también nuestro sistema vascular, facilitando el aporte de oxigeno al sistema musculo esquelético junto con una mejora del retorno venoso que devolverá la sangre pobre en oxigeno a nuestro corazón previo paso a través de los pulmones para recargarse de oxigeno.

Para que todo esto suceda de una forma correcta, lo más recomendable es seguir una serie de pautas que los expertos nos indican:

- Como en cualquier otro deporte es fundamental una sesión de estiramientos y calentamiento muscular y tendinoso previos a la caminata. Esta sesión debe durar entre 10-15 minutos y se deben trabajar los principales grupos musculares de nuestro cuerpo, en espalda, abdomen, brazos y piernas.

- Debemos elegir un tipo de ruta que se adapte en tiempo y esfuerzo a nuestra condición física actual, siguiendo las indicaciones establecidas en cada sendero para evitar situaciones desagradables.

- Elegiremos una ropa cómoda que se adapte a la situación climatológica, sin olvidar el tipo de calzado especifico para la realización de esta actividad.

- Es mucho más saludable comenzar la caminata con una intensidad leve para ir aumentando progresivamente el ritmo y sin sobrepasar nuestra frecuencia cardíaca máxima (220-edad).

- La duración de la caminata debe ser en principio de unos 30 minutos, teniendo la posibilidad de ir alargando según evolucionemos en nuestra capacidad física hasta los 60-90 minutos o elegir recorridos de mayor exigencia.

- No debemos descuidar una correcta nutrición previa a la caminata, evitando realizarlas después de una gran comida, ni por supuesto la correcta hidratación tanto antes como después de ella.

- Por último quedan una serie de consejos más generales referidos a una correcta protección solar de nuestra piel, ojos (gafas de sol), labios o cabeza (gorra). Es también preferible realizar las caminatas acompañados y sobretodo no olvidar de disfrutar del contacto con la naturaleza.

Todo esto junto con la experiencia que iremos acumulando si somos constantes, va a reportar importantes beneficios para la salud de nuestro corazón.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: