Tengo un conocido, que era mi amigo; tal vez, nos hemos conocido más de lo que debieran los amigos, no tanto como para ser esposos, quien sabe si amorosos; pues es ese conocerse más, que nos devuelve a un estado de permanente indefinición.

Con este que era mi amigo y ahora conocido, hemos andado caminos importantes, que él llama contingencias. En una de esas contingencias lo he descubierto más allá, o más acá tal vez, de esa imagen pública que construyen algunos seres como él, que creen los demás, y aún ellos mismos, que corresponde a lo que ellos son.

Este amigo, tenía maravillosas cualidades, que más bien podrían llamarse virtudes, difíciles de encontrar en este mundo de miedos;  ahora al conocerlo detrás de las bambalinas, estas virtudes  se escabullen al mismo paso que él, mostrándoseme, por decirlo de alguna manera, menos apetecible a mi alma, pero tal vez, solo tal vez, más cierto.

Este CONOCIDO tiene un SECRETO; en varias ocasiones he intentado conocer su residencia, a lo que él con artimañanas de malabaristra, como en escena de película de Wody Allen, evita; que no está aunque esté, que tiene dificultades de conviviencia, que llueve; en fin mil y una justificiaciones se le presentan como propicias para escabullir el ser visitado.

Tal vez, todos tenemos derecho a ciertos secretos, a la vida privada e íntima; pero ¿qué tipo de secreto puede ser tan considerable, como para levantar toda una barricada, ante un hecho tan cotidiano como ser visitado en el lugar donde se habita, se come, se descansa, se refugia uno de los días? ¿ por qué evitar compartir ese lugar, con tanto esmero para alguien que al final de cuentas se deja conocer tanto?.

Conociedo el perfil de este AMIGO, que ahora es un CONOCIDO, podría pensar que tal vez su SECRETO, es que sea un expendedor de drogas, para lo que ha construído otra identidad infiltrada;con este negocio subsanaría sus tristes finanzas tan necesitadas de ser remendadas; tal vez, además, su casa tenga un letrero para despitar, algo como " se venden deliciosos dulces, por favor timbrar en la rendijilla negra abajo del escalón, atención 24 horas".

O TAL VEZ, su secreto es que administre un burdel, y por ello conoce tanto lo que llama el bajo mundo, que en realidad sería el suyo. Lo que se entendería que guardara en secreto, ya que esto afectaría de manera sustancial la imagen de rectitud y cierta intelectualidad tan preciada para él;TAL VEZ, además y de manera tenebrosa, allí sea conocido como "papi", lo que la afectaría su imagen de manera ahí sí, irreparable.

O tal vez, la casa está llena de vestidos de mujer, con lo cuales se disfraza esmeradamente en las noches sosas, atribuyéndose un nombre como Lucero, solo por el placer de ser otro. Lo que no sería tanto como para guardar en secreto.

O tal vez, sea cierta algo de su bondad, y ayude a los pobres ofreciéndole casa y comida; no quiera ser descubierto en una suerte de extraño altruismo, sabiendo que ofrece este techo no tanto para ayudar, sino como una manera de expiar su pobre alma.

Pero mientras medito en estas alternativas, todas posibles para un conocido que sale con todo, menos con lo que se espera; sospecho que más bien lo que ocurre es otra cosa.

TAL VEZ con quien vive, que él dice que es su hermano, pero que por la imponencia de la sangre, en realidad es su primo, sea más bien su amada pareja; con quien tal vez, adoptaron, al que dice que es su sobrino, que aveces a escondidas le dice papá, pero que en realidad es el hijo de su primo, y entonces, más bien resulte siendo el hijo de nadie, adoptado por el primo y el conocido. Siendo de esta manera coterráneos de aquel macondiano que buscando su genealogía, descubrío que era abuelo de sí mismo. Esto por fin, explicaría tantas cosas!!

No se si sea mejor no descubrir este secreto,como una manera de resguardar lo que queda de esta amistad; tratamos él y yo de encontrar maneras de seguir conociéndonos, en una especie de suicidio acompañado, pues el conocerse realmente es un desafío a la imagen y a las vanidades, al que no siempre se sobrevive; lo único cierto es que en este momento de la vida, un conocido resulta alguien muy valioso, ya que aveces no conocemos nada, ni conocemos a los amigos, ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos, TAL VEZ, solo tal vez, esto último es lo menos necesario de conocer.

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