Ya ha empezado el lío. Hoy, en un acto de Adidas, en el que Raúl ha sido protagonista, el madridista ha asegurado que quiere seguir jugando al fútbol, pero no lo ha hecho tan categóricamente sobre si el próximo año lo haría en el Real Madrid.

En el acto, había designado un sólo periodista para realizar preguantas al capitán madridista (curioso, cuanto menos), y éste era Manolo Lama, de Cuatro y Cadena Ser, gran defensor de Raúl en los últimos años y amigo íntimo. A la pregunta sobre la posibilidad de continuar en el equipo blanco el próximo año, Raúl no ha sido tajante.

En un principio parecía que dejaba claro que quería cumplir su último año de contrato, pero ante la insistencia del periodista, la media sonrisa y las vagas respuestas de Raúl han hecho saltar las alarmas. Sobre todo, parecía hacer referencia a los pocos minutos que ha tenido este año, como posible motivo para buscar otro lugar en el que poder disfrutar de minutos. Es cierto que el capitán lleva unos años que no es el de los anteriores, y algunos madridistas han intentando derribar al mito. Pero un mito es un mito, y sólo hay que ver la reacción del Santiago Bernabéu cada vez que aparece Raúl en el campo.

Personalmente, creo que el motivo por el que Raúl ha llegado a los 32 años en mala forma (cuando hay muchos jugadores dando todavía un excelente nivel con esa edad), es cada uno de los entrenadores que lo han tenido a sus órdenes, y que le han exprimido hasta la última gota de sudor, viendo que la generosidad de Raúl en su esfuerzo era superior al resto de sus compañeros.

En efecto, desde su aparición en el primer equipo, allá por 1994, Raúl ha demostrado ser mucho más que un gran futbolista o goleador. Ha peleado, se ha echado el equipo a las espaldas, y ha mostrado las señas de identidad del madridismo, y que tanto gustan a su afición. Tras 11 años al máximo nivel, máximo goleador, protagonista en los partidos más importantes, su cuerpo dijo basta. Lo peor es que su mente le empuja a correr como antes, pero las piernas no responden.

La verdad es que, aunque duela, Raúl ya no está para jugar, y menos en el Real Madrid. Más bien parece que se arrastra por los campos, pero, como digo, Manuel Pellegrini ha sido el primer entrenador que le ha sentado en 16 años. Quizá si lo hubiesen hecho antes, tendríamos todavía Raúl para unos cuantos años más.

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